Simca 1000: historia, curiosidades y guía de compra

Simca 1000

Te contamos la historia del Simca 1000.

Uno de los eslóganes que la marca utilizó en el momento de su comercialización produjo un efecto inesperado. Aquel “Para cinco y con nervio” con que se promocionó el Simca 900 acabó valiéndole el mote de “Filete de pobre”, víctima del humor patrio. No mucho mejor fue el recuerdo que el grupo musical Los Inhumanos dejó a finales de los años 80 con su tema Qué difícil es hacer el amor en un Simca 1000. Algo en lo que, por cierto, no había reparado ninguna de las revistas especializadas en las decenas de artículos de prueba que habían dedicado al Simca 1000.

La fama de algunos de sus rivales, como el Renault 8 o el Seat 850, ha ido echando a un lado a una de las berlinas más importantes que rodaron por España en esa época. Hoy en día, los que las conservan las guardan con celo; porque saben que el Simca 1000 es un coche con muchas novias.

¿Durante cuánto tiempo se produjo el Simca 1000?

Simca 1000

Dejando las divertidas anécdotas populares a un lado, no se puede negar que el Simca 1000 fue uno de los grandes iconos del parque móvil en la España de los años 60 y 70. Su desembarco en nuestro mercado llegó de la mano de Barreiros; que tras la firma de los acuerdos con Chrysler, no dudó en importar el diseño de esta berlina que se había presentado en Francia en 1961. Así que los Simca 1000 españoles no llegarían hasta 1966; salvo por apenas un centenar de unidades que Barreiros importó a nuestro país para ir viendo la acogida que el modelo tenía en el público.

El empresario español, sabedor de los puntos débiles del mercado nacional, puso en marcha la producción del modelo incluso antes de comercializarlo. Su objetivo no era otro que el de suplir con creces la creciente demanda, mal acostumbrada a tener que esperar para recibir sus modelos. Desde aquel momento y hasta el cese de su producción a mitad de 1978, más de 200.000 Simca 1000 fueron puestos en la calle. La berlina hispano-francesa había sido todo un éxito. Su precio de época rondaba inicialmente las 100.000 pesetas; siendo ligeramente mayor para las versiones más equipadas (GLE). Más adelante, en 1970, llegaría la variante más económica, el citado 900.

¿Cómo fue en su época?

Simca 1000

Estéticamente, nuestro protagonista fue otro de los ‘hijos’ del Chevrolet Corvair. Así, sus líneas resultaban tan sobrias como las del modelo americano. El Simca 1000 contó con algunos elementos realmente característicos; como ese capó delantero moldeado por los pasos de rueda o los tres nervios del techo con los que se lograba una mayor rigidez para la parte superior de la carrocería. En cuanto a su mecánica, se trata de un ‘todo atrás’, con el motor y la transmisión ubicados detrás del eje trasero; solución ésta que trataba de abaratar costos, aunque no mejoraba la habitabilidad. Su motor de 4 cilindros supercuadrado inclinado 15 grados hacia la izquierda para reducir la altura del conjunto sufrió pocas variaciones a lo largo de su vida comercial.

Sus principales cambios llegaron con las modificaciones de sus cotas de diámetro y carrera para variar la potencia tanto para la versión 900; con la intención de ofrecer una variante más económica cuya potencia fiscal quedase por debajo del impuesto de Lujo que pagaba el 1000, como para los deportivos de la gama, los Rally. De los que más de uno aún sobrevive en las actuales subidas en cuesta después de 50 años.

¿Cuánto valen actualmente?

Simca 1000

Llega el momento de entrar en detalle sobre qué puntos tenemos que tener en cuenta a la hora de buscar uno en el mercado. Para empezar el precio. Si estás pensando que por ser un Simca y tratarse de un clásico popular (y, por lo tanto, abundante) te los vas a encontrar regalados, ve pasando al siguiente artículo. Para empezar no es que sea fácil localizarlos; porque como se ha comentado anteriormente, no han sobrevivido como otros modelos tipo Renault 8.

Después, una vez localizados, es muy difícil no ir a los extremos en su estado de conservación. Desde los 1.000 euros que te pueden pedir por una unidad parada pero en un estado relativamente ‘entero’ hasta los casi 6.000 que se llegan a ver por los restaurados. El tema de las preparaciones es un mundo aparte; dependerá exclusivamente del equipamiento que haya dispuesto el actual propietario. Pero de eso vamos a hablar más concretamente un poco más adelante. Antes, unos consejos para diferenciar lo que estamos comprando.

¿Qué versión elijo?

Simca 1000

Si tu búsqueda ha sido fructífera y tienes la oportunidad de elegir entre varios modelos, hay que tener en cuenta algunas cosas. El más básico de todos es el 900; más o menos, se trataba de un 1000 ‘Normal’ con el motor de menor potencia. Te será fácil diferenciarlo por la ausencia de molduras exteriores obviamente; si te asomas bajo el capó y el motor de 844 cm3 sigue estando en su sitio será una prueba definitiva. En el 1000 las versiones más interesantes son, claramente los GL y GLE. Tanto uno como otro van diferenciados por sus correspondientes anagramas.

Además, ya lucían elementos característicos como las calandras y ciertos embellecedores cromados tanto por dentro como por fuera. Hablando del interior. Esos cinco años que Barreiros tardó en importar el modelo desde su presentación en Francia, sirvieron para que a España llegase la segunda versión del salpicadero; notablemente más atractiva que la primera. Aclaro esto porque si la unidad que vamos a comprar procede del mercado extranjero, quizá nos llevemos una sorpresa y encontremos un tablero distinto. Si es de los fabricados aquí no hay que preocuparse; ya que todos contaron con los cuadros presididos por el velocímetro horizontal.

El equipamiento GL y GLE

Simca 1000

En cuanto a los equipamientos, al GL, que era el intermedio, le pusieron detalles; como los ceniceros en las puertas traseras o unos tapacubos específicos. En el GLE, que era el más caro, ya puedes encontrar incluso una radio Marconi; los cinturones de seguridad delanteros y hasta un encendedor eléctrico. Si lo que encuentras es un GLE Automático y cuando llegas a verlo echas en falta algo tan obvio como el pedal de embrague, no te asustes. Se trata de la versión con cambio automático que tuvo el Simca 1000; se había logrado suprimir dicho pedal a través de un dispositivo mecánico que se encargaba de embragar por nosotros.

El gran cambio estético en la carrocería llegó un par de años antes de su jubilación definitiva; fueron, entre otras cosas, la incorporación de los faros rectangulares en lugar de los redondos de la primera serie. Así que los Simca 1000 de faros cuadrados son los más modernos. No hay que olvidar que los hubo dos versiones de faros redondos, que pasaron a ser más prominentes. En lo referentes a los pilotos traseros, también arrancaron siendo redondos para acabar con forma casi cuadrada y más grandes.

Los papeles, por favor

Simca 1000

Además de un fiel compañero de viajes para las familias españolas de los años 60 y 70, el Simca 1000 fue un modelo con un brillante palmarés deportivo. Llegó a competir prácticamente en todas las disciplinas en las que sus características se lo permitían. Desde subidas en cuesta, hasta carreras en circuito, pasando por rallyes. De ahí que fueran varios los preparadores que trabajaron sobre el modelo en cuestión. Para empezar, los italianos de Abarth ya firmaron algunos ejemplares incluso antes de que el modelo normal hubiese llegado a España. Conti, Ibero Italiana de Carrocerías-Movi con De Tomaso, Juncosa o Santiago Martín Cantero fueron otros de los especialistas que trabajaron sobre los Simca 1000. Además estaban las versiones GT Rally, Rally 2 y Rally 3; que eran los ‘oficiales’ que salieron de la fábrica con sus característicos capós negros en los 2 y 3.

Con este complicado panorama y con lo coqueto que queda ver su cuadrada carrocería ensanchada ‘berreando’ por algún puerto de montaña, lo normal ha sido que la mayoría de los modelos de estricta serie hayan acabado convertidos en coches de carreras con diferentes grados de discreción. Así que si encontrar un Simca 1000 GLE en buen estado ya es complicado, dar con un Rally auténtico y sin un exceso de fibra de vidrio es casi un milagro. Pero los hay, a precio de oro, lógicamente.

¿Por dónde se rompen?

Simca 1000

Como todos los autos, los Simca 1000 también tienen sus puntos débiles. Para empezar, los frenos de tambor solían acabar dando problemas con el bombín; así que es un buen sitio por el que empezar para comprobar el estado. Un pedal esponjoso al accionarlo es un buen indicativo de este inconveniente. También habrá que mirar con atención la columna de la dirección. El piñón de la cremallera puede ser una pieza que nos dé problemas.

Poco más en el aspecto mecánico, ya que el bloque fue bastante fiable: e incluso, tratándose de un ‘todo atrás’ no sufría demasiados problemas de calentamiento. En cuanto a la carrocería, las partes más sensibles son la boca del depósito y las bisagras de las puertas. Por otro lado, la sujeción del silenciador tampoco era demasiado buena; estaría bien revisarla antes de que el tubo de escape se nos caiga al suelo.

Simca 1000, en primera persona

Simca 1000

La ya lejana desaparición de la marca tiene varios efectos hoy día. Para empezar, la mayoría de sus modelos cayeron en el ostracismo durante las dos décadas que han tardado en dejar de ser coches viejos para pasar a ser clásicos. Ahora han ganado cotización, pero han quedado pocos y, como hemos comentado, menos aún en buen estado. Tampoco en el aspecto de los recambios tenemos un panorama muy halagador.

Hay de casi todo, pero puede que haya algunas piezas que nos cueste más trabajo encontrarlas que el propio coche. Por lo demás, es una de las grandes estrellas de la España ‘Yé-yé’. Así que aquellos que los conservan, ya sea de serie o de carreras, lo hacen con satisfacción. Pues guardan en su garaje uno de los coches más importantes que se han fabricado en nuestro país.

Por José Armando Gómez.

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