El increíble salto de Travis Pastrana sobre 52 coches aplastados

Salto de Travis Pastrana Evel Knievel

La tarde-noche del domingo pasado fue completa para Travis Pastrana: saltó con una motocicleta sobre 16 autobuses, 52 coches aplastados y las famosas fuentes del casino Caesars Palace de Las Vegas. Se trata de los tres saltos más famosos que realizó el legendario piloto de acrobacias Evel Knievel durante la década de los sesenta y setenta, y al que Pastrana ha querido homenajear con un show único, ‘made in America’.

Pastrana, de 34 años y uno de los mitos vivientes del motocross y piloto de rallies, se planteó realizar el triplete acrobático de Knievel en menos de tres horas, algo que su clásico mentor jamás había conseguido. Utilizó para ello el mismo mono y casco de su compatriota, fallecido en 2007, y una moto Indian Scout FTR750 personalizada.

Salto de 43 metros

Pastrana comenzó fuerte la velada saltando sobre 52 coches aplastados y apilados en trece columnas. El piloto debía sobrevolar 143 pies (43,5 metros) entre la rampa del salto y la de la recepción. Rodeado de fuegos artificiales rojos, azules y blancos, superó el reto al primer intento, sin sufrir ningún percance.

Al primer intento también consiguió superar 16 autobuses aparcados en paralelo. Un salto mucho más difícil que el anterior por la mayor longitud del salto, de 58 metros. Una acrobacia que Knievel ya realizó en 1975, solo que con 14 autobuses y 133 pies (40 metros) de salto.

Héroe americano

Travis Pastrana salto en Las Vegas

El show de Travis no paró ahí y, como si de un jefe de estado se tratase, se dirigió escoltado por la policía desde el aparcamiento del Casino Planet Hollywood hasta la entrada del Caesars Palace. Allí realizó su última acrobacia de la velada, saltar las fuentes del casino, un desafío que Knievel falló en 1967, al caerse y sufrir graves lesiones que lo mantuvieron un mes en coma en el hospital.

Ese fatal salto disparó su fama y Pastrana quiso cerrar el espectáculo homenajeándolo en el sitio donde Knievel entró en la leyenda. No pudo contar con todo el espacio de aceleración de su antecesor, lo que dificultó aún más el salto. Pero Pastrana acabó superándolo a la primera no sin tener algún que otro problema de recepción que corrigió milagrosamente.

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