¿Sabes lo que es la válvula EGR y cuánto vale repararla?

¿Sabes lo que es la válvula EGR y cuánto vale repararla?

La válvula EGR se llama así por sus siglas en inglés (Exhaust Gas Recirculation); se encarga de reducir las altas temperaturas que se alcanzan en la cámara de combustión, las cuales influyen en la cantidad de óxido de nitrógeno que se genera. Cambiarla cuesta una media de 350 euros en nuestro país, según los datos de Tallerator.

Desde el año 1996, existe una normativa que obliga a los nuevos modelos a montar la válvula EGR entre el colector de admisión y el de escape, siendo el nexo que comunica ambas piezas. Su función es clave a la hora de reducir las emisiones tóxicas que se generan en la combustión.

Si bien es cierto que inicialmente sólo los modelos diésel eran los que incorporaban este dispositivo, gracias a su eficiencia se instauraron las normativas para que todos los vehículos lo comenzaran a montar. En la actualidad son muchos los cuadros de mando que incorporan un testigo encargado de avisar si nuestra válvula EGR no funciona correctamente.

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¿Cómo consigue reducir estas emisiones?

Como decíamos, el cometido de la válvula EGR es reducir la cantidad de óxido de nitrógeno (NOx) que genera el automóvil, bajando la temperatura de la cámara de combustión. Así, redistribuye los gases de escape que van hacia la admisión. Al penetrar menos cantidad de oxígeno en los cilindros, la explosión es más suave y, por tanto, no se producen tantos gases perjudiciales.

Su funcionamiento depende de la información que recojan los sensores del motor durante la aceleración; esos datos son enviados al módulo ECU (la “centralita”) y este determinará cuánto se abrirá o cerrará la válvula EGR.

Según los datos recogidos por Tallerator, el precio de media en España para su cambio es de 350 euros… y cuidado con no repararla, puesto que su mal funcionamiento puede desembocar en serias averías de motor o de otras piezas, como el cigüeñal o los cojinetes.

Dos factores cruciales para conservar su buen estado son los siguientes: por un lado, hay que tener cuidado con los combustibles ‘low cost’, sobre todo si son diésel. El otro aspecto fundamental es intentar no llevar el motor a un régimen bajo de revoluciones, ya que así los gases perjudiciales están circulando constantemente por la válvula, dejando en ella diferentes partículas que progresivamente deterioran la pieza.

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