Renault Sport Spider: Barqueta de calle

Renault Sport Spider: Barqueta de calle

Texto: Jaime Queralt-Lortzing Beckmann/Fotos: Jesús Mª Izquierdo

¡Vaya chisme! Éste es el primer pensamiento que le asalta a uno al acercarse al Renault Sport Spider, este compendio de diseño y sobriedad deportiva. Aunque confieso que aquella primera unidad que tuve ocasión de ver era de las que no llevan parabrisas, que la hacen menos convencional aún.

Prueba Renault Sport Spider (fotos)

Pero esta vez no se trata de verlo, se trata de conducirlo y, para ello, el primer reto es subirse en él. Estoy ante una de las 22 unidades del Renault Sport Spider color amarillo que FASA importó originalmente, todas ellas con parabrisas. Pepe, su dueño y buen amigo, me asegura que podré entrar ahí. Mido dos metros y peso 110 kg; sólo por esa amistad que mantengo con Pepe me atrevo a intentarlo. Y, señores, tres minutos y mil contorsiones después, me encuentro al volante del interfecto. Para salir, Dios dirá.

Puertas de tijera, unos baquets Recaro a ras de suelo, la barra antivuelco… todo estaba en mi contra. Pero es cierto que tiene más espacio interior del que se intuye desde fuera. Además, debajo del volante lleva un pomo con la curiosa utilidad de permitirte ajustar los pedales en distancia, lo que me ayuda a acomodarme todavía mejor, junto con la posibilidad de llevar hasta atrás los asientos.

Para mi sorpresa, el borde superior del parabrisas, que es a la vez barra antivuelco, me queda por encima de los ojos. Es lo que tiene ir sentado literalmente en el suelo del coche. Un vistazo a la instrumentación nos aclara abiertamente el carácter de este ‘bicho’, con una reunión, casi de moto, de un gran cuentavueltas en el centro y dos relojes más pequeños a los lados con la temperatura del agua y la presión del aceite. En el medio del salpicadero, una pantalla de cristal líquido, procedente de la serie, nos da la velocidad, nivel de combustible, odómetro y ofrece hasta un reloj digital.

Renault Sport Spider: Bastidor

Hay que hacer una mención especial al chasis del Renault Sport Spider. Como me decía Pepe, “ves por lo que has pagado”, puesto que en la sección central las ‘vigas’ y las soldaduras están a la vista. Este chasis, dividido en tres estructuras atornilladas (la antedicha central, una delantera deformable en caso de golpe y un subchasis que alberga el motor y la caja), está fabricado en Noruega, pásmense, por la empresa Hydro, especialista en trabajos de aluminio. A él se acoplan unas suspensiones Öhlins horizontales que marcan por completo el comportamiento del coche. Es duro como una tabla, seco como la mojama, pero va por donde se le dice, sin pestañear. Yo no lo he comprobado, pero Pepe me asegura que se puede llegar a sobrevirar, aunque con un latigazo muy brusco y recuperable.

Los frenos son fiel reflejo del carácter general del vehículo, sin asistencia y con una contundencia más que destacable. Y es que así es todo el Sport Spider: no hay servodirección ni calefacción, techo, rueda de repuesto, radio… ni siquiera cerradura en la puerta del acompañante. Es una barqueta de calle, pero también, como lo definía Renault en su catálogo de venta, un coche de pasión, que retransmite todo lo que siente a su conductor, para lo bueno y para lo malo.

La carrocería de material plástico se compone sencillamente de cinco piezas. Una principal, que va de delante a atrás, el enorme capó delantero, el trasero y las dos puertas. Fin.

Renault Sport Spider: Variantes

Se hicieron tres versiones del Renault Sport Spider: una originaria sin parabrisas, con un deflector encargado de proteger del viento al conductor, de la que se construyeron 438 unidades (la mayoría de las cuales se vendieron en Francia). Desde abril de 1997 se comercializó en nuestro país este acabado con parabrisas, del que hubo 1.215 coches y 37 de ellos llegaron a España. También se produjeron 90 unidades de la versión llamada Trophy, que se ofrecía sin puertas, sin faros, sin asiento del pasajero, con arcos antivuelco, arneses, una caja secuencial de seis marchas y un motor de 180 CV acompañado de unos frenos en consonancia. Es decir, en total, 1.743, lo que no parece un éxito comercial precisamente. Pero háganse a la idea: cada uno de esos 37 coches vendidos en España tenía un precio de 5,5 millones de pesetas, frente a un BMW Z3, más cómodo, más ‘capotable’ y con más caché, que se ofrecía por prácticamente un millón menos.

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Y es que este vehículo se compra con el corazón. La razón no está (ni se la espera). Es lo que le pasó a Pepe en su momento, que un empleado de la marca le dejó uno durante un fin de semana y se quedó absolutamente ‘enganchado’. Años después, encontró esta unidad en Baleares, originalmente matriculada en Barcelona en junio de 1997. Detrás del asiento derecho lleva una placa con el número 833 de producción (¡ya la podían haber puesto a la vista!) y, excepto las preciosas llantas OZ, que son las que utilizaba el Trophy, está absolutamente original, tras los poco más de 20.000 km recorridos. Tiene un interesante y útil techo de lona, fabricado en Alemania por Elia para este modelo (Renault jamás ofreció una solución a esto), que es algo más que el llamado ‘bikini’ y que llega a caer por detrás de la barra antivuelco.

Renault Sport Spider: A los mandos

La potencia del Renault Sport Spider (148 CV) es justa, pero es la justa. Me explico: se mueve bien una vez aprendes a utilizar la curva del cuentarrevoluciones y es más que suficiente para los límites actuales. Lo que también está claro es que este chasis aguantaría bastante más caballos sin despeinarse y que ese extra de fuerza lo hubiesen agradecido algunos propietarios a los que hemos visto añadirle un innecesario turbo a esta mecánica.

Pocas veces me he encontrado con un ‘chisme’ como este Spider. No es fácil compararlo y tampoco lo necesita. Es evidente que será un futuro clásico, si no lo es ya,   y que ofrece, por una cotización que va de los 35 a los 40.000 euros, unas sensaciones difícilmente igualables. Si quieren un deportivo radical que permita pasear a cielo abierto en una noche de verano, ésta es una muy buena opción.

Ficha técnica Renault Sport Spider

MOTOR

Disposición: central trasero transversal

Cilindrada: 1998 cm3

Cilindros: 4 en línea

Diámetro x carrera: 82,7 x 89 mm

Potencia/régimen: 148 CV-108 KW/6.000 rpm

Par/régimen: 185 Nm/4.500 rpm

Alimentación: inyección electrónica

Compresión: 10,0:1

Distribución: doble árbol de levas en cabeza, 4 válvulas por cilindro

Combustible: gasolina

Transmisión

Tracción: trasera

Caja de cambios: manual 5 velocidades + m.a.

CHASIS

Tipo: largueros de aluminio y carrocería de fibra

Carrocería: roadster (2 plazas)

Suspensión delantera: independiente, triángulos superpuestos, regulable (inspirado en el proyecto Mosaic)

Suspensión trasera: independiente, triángulos superpuestos, regulable

Dirección: cremallera

Frenos: discos ventilados

CONSUMO

Urbano/Sport: 14,3 l/100 km

Promedio: 8,8 l/100 km

MEDIDAS

Longitud/anchura/altura: 3.795/1.830/1.250 mm

Vías/dist. entre ejes:1.536-1.543/2.343 mm

Peso en vacío: 930 kg (965 kg versión con parabrisas)

Medida llanta: 16 pulgadas (aluminio)

Medida neumáticos: 205/50/16 (del.)-225/50/16 (tras.)

Capacidad del depósito: 50 litros

PRESTACIONES OFICIALES

0 a 100 km/h: 7,3 s

Velocidad máxima: 207 km/h

Relación peso/potencia: 6,9 kg/CV

Guía del comprador
Año de presentación: 1995

Años de producción: 1996-1999

Unidades producidas: 1.726 unidades (de las que 80 fueron Spider Trophy)

Cotizaciones: 30.000 €

Tendencia: Al alza

Puntos fuertes: Aún hay repuestos de sobra

Puntos débiles: Margen de utilización

Dificultad de adquisición*: 7/10

Dificultad de conservación: 3/10

Mantenimiento específico: Sin mantenimiento específico

* Mayor puntuación indica más dificultad

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