Prueba Racing: BMW 2002 Turbo, ¡booomba va!

Ponemos a prueba el BMW 2002

Texto: Jaime Queralt-Lortzing / Fotos: Fernando Villar.

Si le ponían la pegatina de ‘turbo’ al revés en el frontal, era por algo. Se trataba de que los coches a los que adelantase tuviesen alguna oportunidad de saber qué era lo que les había sobrepasado a esa espeluznante velocidad. Por el retrovisor todavía podían verlo llegar y leer, esta vez al derecho, la temida palabra.

Cuentan que todo salió de un proyecto de tres ingenieros de BMW, que le adaptaron un turbo KKK al motor M10 de un 2002 Ti, el caso es que en el Motor Show de Frankfurt de 1973, BMW presentó un llamativo modelo con las aletas sobredimensionadas y expresivas pegatinas tricolores que denotaban su agresividad externa. En el interior, 170 CV esperaban la suelta para demostrar de lo que eran capaces. BMW ponía por primera vez en producción un modelo turboalimentado; aunque 1.672 unidades después, en julio de 1975, dijo “hasta-aquí-hemos-llegado” y ahí lo dejó.

El primer turbo y último 02BMW 2002

Fue una época curiosa dentro de BMW.  Este ‘experimento’ coincidía en el tiempo con su hermano mayor el CSL ‘Batmobile’. Era el final (prácticamente) de la exitosa Serie 02 y la marca quería sacar algo que la despidiera con honores.

Hay que reconocer, sin embargo, que BMW no debió ver mucho futuro en los motores turbo, porque hasta que no llegó a la era TD, no volvió a utilizarlos en ningún modelo de serie. Quizá tenga algo que ver el hecho de que el turbo en este 2002, colocado en el lateral del bloque, pesaba tanto que rompía los colectores de admisión uno tras otro. Esto le dio fama de poco fiable y cualquier cosa se puede permitir un coche alemán, menos eso, poca fiabilidad.

Extras

El que nos han dejado para probar es una unidad con el raro extra del techo solar, pero les aseguro que ésto no es lo que más llama la atención al ponerse al volante. Lo más extraño de este coche es el pedalier que sale, como en los coches antiguos, directamente del chasis y reúne los tres pedales en unos ‘centimetrillos’ cuadrados. Cuesta atinar con el adecuado al principio, pero finalmente acaba agradeciéndose en cuanto se te acumula el trabajo en los pies.

Del salpicadero, aparte del marco anaranjado que encuadra la instrumentación principal, exclusivo del modelo; salta a la vista un inusual, para un deportivo radical como éste, radiocasette AM-FM. A ver, resalto estos dos detalles del techo solar y la radio para hacerles entender que BMW no sólo estaba pensando en la pura competición cuando lanzó este modelo. También tenía puesta la mirada en su clientela más exigente y fiel, pero de perfil aburguesado.

‘La patada’

En marcha, sin embargo, no es esto lo que se aprecia. El motor es brillante y tiene un empuje que puede llegar a asustar al profano. Los 170 pura sangre no están para marcar el paso, sino para darlo todo en cuanto se abren los cajones. Porque patada, lo que siempre hemos conocido como patada, y más en los turbos, tiene a raudales. Por debajo de 4.000 rpm, nada. A partir de ahí, la locura. Se agradece lo indecible el autoblocante del diferencial al 40%, porque te ayuda a rehubicar el coche en cada curva. No me quiero imaginar esto con el tren trasero de un 2002 a secas.

Ahora, no nos dejemos engañar por las leyendas. No es ni ingobernable, ni traidor, ni nada de eso. Es verdad que uno llega con más precaución que valor a esta prueba, después de oír lo indómito del coche y su ‘conocida’ tendencia a sacarte de la trazada. Pero yo diría justo lo contrario. Más bien eficaz para lo que me esperaba. Tiene un paso por curva muy rápido y plano, con tendencia a deslizar de atrás pero anunciándolo primero con un telegrama al conductor; y que, además, éste solo necesita un golpe de gas para recobrarlo. Eso si no te sorprende la entrada del turbo en medio de una curva. Si es así, hay que agarrarse fuerte.

La posición a los mandos es buena, aunque ya se dijo que con los pedales hay que empezar por hacer un pacto de no agresión. Los respectivos tarados del velocímetro, hasta 240 Km/h, y del cuentarrevoluciones, hasta las 8.000; también dan una idea de lo que ofrece el animalito. La dureza de la suspensión es una provocación y, a cada rebote del coche, apetece pisarle más.

Fuera del asfalto

Sobre tierra, es muy divertido ‘vender’ un poco la trasera y marcar la curva con el morro apuntando ligeramente a la cuneta. En cuanto se avista la salida, entre acelerador y volante, se le vuelve a colocar. Si hay que hilvanar un par de trazadas, entonces ya hay que conocerlo algo más porque morrea más de lo que se podría pensar en un turbo de propulsión. En ambos casos, un ojo en el cuentavueltas, que no nos coja el turbo desprevenidos.

La caja de cambios, aún con ser Getrag, y relación cerrada de cinco marchas, con la primera para atrás; es lenta para lo que debería ser en un carrera-cliente. Decepciona lo poco nítida que se muestra y el recorrido tan largo de la palanca.

Colores de guerra

En cuanto a estética, ya saben que es un jardín en el que me suelo meter sin reparos. No es el perfil de un coche puramente deportivo, pero la llamativa manera de superponer las aletas y el colorido spoiler delantero, le dan una planta bastante agresiva, que va ganando con el paso del tiempo. Es seguro que ha tenido un purgatorio largo y penoso, porque cuando era un coche viejo y no clásico, debía caer en lo macarra. Pero hoy le da ese toque exclusivo que necesita un modelo ‘masivo’ en nuestro panorama nacional de rallyes de regularidad, por ejemplo. Por cierto, sólo se vendía en color blanco Chamoix o gris metalizado Polaris. Exactamente los colores en los que se vendió el 3.0 CSL ‘Batmobile’.

Es curioso, pero nunca se homologó para los EE.UU. Sus emisiones ya chocaban con la normativa americana y eso que el consumo sorprende más por contenido que por excesivo.

Coche de culto

Les resumo mis impresiones: una ‘rarität’, que dicen los alemanes. O sea, un coche nada común. Aporta unas prestaciones también fuera del canon de la época. Como contradicción, todo ello va empaquetado en una carrocería hiperconocida a la que se le han añadido unos cuantos aditamentos para engordarla.

Ficha técnica BMW 2002 Turbo

Tipo de motorGasolina, 4 cilindros en línea, turboalimentado
Cilindrada1.991 cm3
Potencia169,3 CV a 5.800 rpm
Par máximo240 Nm a 4.000 rpm
V. máxima209 km/h
Aceleración6,9 s (0 a 100 km/h)
Consumo11,8 l/100 km (a 120 km/h)
Medidas4.220/1.620/1.410 mm.
Neumáticos185/70VR 13
Peso en vacío1.060 Kg
Maletero70,5 litros
Cotización330.000 €- 45.000€
Producción1973 – 1975
Unidades1.672

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