Conducimos el Opel Corsa GSi, tu primer deportivo

Conducimos el Opel Corsa GSi, tu primer deportivo

Por: Karam el Shenawy

Con una ligera caída en picado de más de dos segundos, las mayores turbulencias que recuerda un servidor en estos años de profesión y la frase “se ha desconectado de repente el piloto automático”, el vuelo IB1930 con destino a Barcelona se convirtió, casi sin quererlo, en el preludio perfecto de lo que nos esperaba al día siguiente por la Alsacia franco-suiza.

Con otro vuelo mediante (este ya a la mañana siguiente) el párking de la terminal del aeropuerto de Basilea (Suiza) consiguió de golpe y plumazo olvidar el susto vivido en la jornada previa. El responsable: una hilera de más de 20 Opel Corsa GSi esperando paciente y milimétricamente a que nos pusiéramos a sus mandos.

Leyenda viva

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Una vez que el Insignia Grand Sport ha vuelto a poner en liza las siglas que tantas emociones despertaron entre  los conductores de finales de los 70 y principios de los 80, el término GSi vuelve a presidir el que probablemente sea su modelo fetiche: el Corsa. El utilitario germano ha sido el único Opel que ha contado siempre con un GSi entre sus filas y que ahora, tras la desaparición del extinto OPC, se convierte en la variante más prestacional y divertida de toda la gama.

El Opel Corsa GSi no es solo una declaración de intenciones; también sirve de impulso para un modelo que está viviendo los últimos coletazos de su quinta generación (en menos de un año contemplaremos la nueva entrega). Desde la marca nos confirman que no piensan en cifras de ventas, pero sí en conseguir que todo aquel que se ponga a sus mandos dibuje una sonrisa en su rostro. Quizá por ello le han bautizado como “el artista de las curvas”.

Hipnótico en diseño

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Pero antes de ponernos en marcha comprobar si merece dicho apelativo nos quedamos embelesados contemplando un diseño exterior perfectamente trabajado. Disponible solo con carrocería de tres puertas (mini-punto para Opel en este sentido), el Corsa GSi nada tiene que envidiar al desaparecido OPC. De hecho, su kit estético parece directamente heredado de las siglas más prestaciones de la firma del rayo.

Paragolpes más prominentes; taloneras laterales más marcas; un capó voluminoso y bien esculpido; parrilla delantera en negro con forma de nido de abeja; carcasas de los retrovisores en imitación carbono; salidas de aire delanteras más grandes; toma de escape ovalada situada en el lado izquierdo; o un alerón trasero ligeramente sobredimensionado (que sirve para generar más carga aerodinámica en el eje trasero) entran por nuestros ojos con una fuerza desmedida.

Colores y habitáculo

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Un conjunto visual excelente que se completa con unos colores vivos como son el Mandarina Yellow o el Rojo X o con unas llantas de 18 pulgadas (de serie viene con 17”) montadas sobre neumáticos Michelin Pilot Sport en medida 215/40 R18 y que dejan entrever unas pinzas de freno ‘coloreadas’ en rojo.

Si el exterior sorprende, el habitáculo no se queda atrás y el primer vistazo basta para dejarnos con la boca bien abierta. Parte de culpa la tiene los sensacionales asientos tipo bacquet firmados por Recaro que nos extrapolan a cualquier copa monomarca. La pena es que sean opcionales ya que Opel pide 1.260 € por ellos. Pese a ello, son un elemento muy recomendable. Independientemente de cuál sea tu fisonomía quedas bien encajado en ellos… y además sin incomodidades. Junto a ellos aparecen un volante deportivo y una palanca del cambio más precisa, ambos forrados en cuero. Por lo demás, el diseño general no varía y en esencia tenemos el mismo Corsa que el resto de versiones de la gama.

Como anillo al dedo

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Circunstancia, esta última, que no nos altera lo más mínimo pues lo verdaderamente atractivo de este Corsa GSi es lo que brinda una vez se acciona el contacto. En ese momento se activa el pequeño pero genial motor 1.4 Turbo de gasolina que ha sido pertinentemente revisado para esta versión. Desarrolla 150 CV de potencia y los acompaña de un par máximo de 220 Nm que aparecen entre las 3.000 y las 4.500 rpm y que se gestionan mediante una caja de cambios manual de seis relaciones. ¿Se puede pedir más? Pues sí. Un chasis exquisito, una dirección que responda a las mil maravillas y una estabilidad perfecta. No hay problema. Concedido.

Con un cóctel tan explosivo como este, lo único que queremos es abandonar la autovía general y meternos de lleno en las primeras curvas. Tras finalizar el tramo de vía rápida y comprobar que los amortiguadores Koni que monta este Corsa GSi permiten realizar un viaje por vía rápida sin fatigar nuestra espalda ni destrozar nuestros riñones, ponemos rumbo al primer puerto de montaña.

Primeros metros de subida

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Desconectamos el modo Eco que se activa por defecto al encender el coche y aunque el motor no parece desatarse, comenzamos a acelerar. En los primeros metros de subida notamos cierta pereza por parte del bloque 1.4 Turbo, hasta que alcanzamos las 3.100 vueltas. A partir de ahí, con el par máximo ya haciendo acto de presencia, el Corsa GSi parece haberse transformado.

No llega a ser tan contundente como un Peugeot 208 GTi (tiene 50 CV más) y tras aprender en dos ‘paellas’ bien cerradas que en tercera nos quedamos algo ‘vendidos’, notamos cómo sigue empujando sin desfallecer hasta las 6.500 rpm, régimen en el que aparece el corte. Muy positivo resulta el pequeño booost que aparece entre las 5.000 rpm y el corte y que ayuda a evitar ese decaimiento.

Dinámica de conducción

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Sin embargo, lo que consigue enamorarnos por completo es su dinámica de conducción. Gracias a la perfecta calibración de las diferentes partes antes mencionadas (dirección, amortiguación, equipo de frenos…), obtenemos un coche realmente divertido de conducir. Destaca sobre todo en los cambios de apoyo, con una estabilidad, un aplomo y una pisada sensacionales.

A todo ello se suma una caja de cambios rápida y precisa que invita a juguetear con ella en todo momento. Basta con decir que la hora de ruta que ha discurrido por este tipo de tramos se nos ha quedado incluso corta, por lo que decidimos darnos la vuelta para seguir disfrutando de esa sonrisa en la cara que nos habían prometido al inicio del recorrido.

Asequible, como pocos

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Un gesto que, probablemente, sea perpetuo una vez se acerque al concesionario durante este mes de septiembre y pida que le hagan un presupuesto. Si en un primer momento le comentan que el PVP es de 21.500 €, no se asuste, porque el Opel ha preparado una campaña comercial muy agresiva que permite llevarse este Corsa GSi por nada menos que 14.400 €. Tarifa que incluye los impuestos (IVA y matriculación), transporte y los 1.000 € de descuento en Promofinance GSi 1, que además aporta la cámara de visión trasera y los faros bi-Xenón con luces de conducción diurna de tipo LED.

Con todo, si sumamos los 1.260 € de los Recaro (ahora entiendes por qué era aconsejable añadirlos) y las llantas de 18 pulgadas (sin precio) podrás tener todo un Corsa GSi por menos de 17.000 €. Es para pensárselo ¿no?

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