Jeep Wrangler Rubicon a prueba, viejos rockeros…

Jeep Wrangler Rubicon

Nos ponemos a los mandos del Jeep Wrangler Rubicon, el último de una larga estirpe.

Pues eso, viejos roqueros nunca mueren. Incluso mejoran con el tiempo. Tras una dilatada vida a sus espaldas, el Jeep Wrangler mantiene la esencia de siempre. Pero es más civilizado que nunca. Modernizado con algo de equipamiento contemporáneo, sigue siendo uno de los todoterrenos más capaces del mercado.

Día especial

Jeep Wrangler Rubicon

Hoy no es un día cualquiera. En el garaje me espera un coche que, ante el uso todoterreno ‘ligero’ de los actuales SUV, casi podría decir está en peligro de extinción. Es el Jeep Wrangler Rubicon, toda una institución que despierta deseos de aventura, de campo, de barro.

Y no es para menos: Jeep es una marca legendaria e icono del 4×4; el Wrangler, heredero del mítico Willys; y Rubicon, apellido de esta ambiciosa versión en honor a una de las rutas 4×4 más duras del planeta, que se celebra entre California y Nevada. No hace falta irse tan lejos para comprobar hasta donde llega la cuarta generación de este carismático Jeep.

Como en ediciones anteriores, su apariencia robusta y pensada para perdurar y aguantar un trabajo intensivo es genuina. Un Jeep Wrangler se ve a la legua, con esa carrocería casi de acorazado que, desde luego, es ajena al paso del tiempo. Detalles como los grandes pasos de ruedas trapezoidales, la parrilla de siete ranuras y los faros redondos (ya de LED), el parabrisas abatible, las puertas extraíbles… Todo conforma un coche atípico que puede disfrutarse casi ‘desnudo’ con la simple vista de su armazón.

También descapotable

Pages: 1 2 3 4 5 6

Déjanos tus Comentarios