Prueba clásica del Alfa Romeo 2600 Spider, sin prisas, por favor

Alfa Romeo 2600

Nos ponemos al volante de una de las mayores bellezas surgidas nunca del país transalpino: todo un Alfa Romeo 2600 Spider.

Para analizar la figura del Alfa Romeo 2600 Spider hay que bucear un poco en la historia de la marca. En 1958, con la nueva y muy moderna Giulietta en el mercado desde hacía tres años, había llegado el momento de dar un nuevo impulso al coche que había convertido a Alfa Romeo en una empresa capaz de producir coches en serie, el Alfa Romeo 1900. Este pasó de ser el único modelo en producción al modelo alto de gama de la firma, por lo que tras más de ocho años en el mercado estaba algo obsoleto.

Se presentó así el Alfa Romeo 2000. El nuevo modelo tenía un motor de 4 cilindros en línea con las mismas cotas que el de su predecesor. Pero contaba con una nueva y rediseñada culata similar a la empleada en la Alfa Romeo Giulietta. Además, era capaz de aumentar la potencia hasta los 105 CV. Se fabricaron tres versiones: una berlina diseñada y construida por Alfa Romeo, un coupé diseñado en este caso por Bertone y construido por OSI denominado como Sprint; y un descapotable, diseñado y construido por la casa milanesa Touring.

El Alfa Romeo 2600

Alfa Romeo 2600

Aunque el Alfa Romeo 2000 era un buen coche. Quedó rápidamente patente que su motor de 4 cilindros no era capaz de ofrecer las prestaciones que de un coche de su categoría se podían esperar. Por ello el departamento técnico de Alfa Romeo desarrolló un nuevo propulsor de 6 cilindros con poco que ver con su predecesor, ya que el tipo de construcción estaba más relacionada con el de 4 cilindros de la Giulietta.

Contaba con un bloque de aluminio en el que se insertaban las camisas de acero mediante aros de cierre inferiores y un cigüeñal soportado por siete casquillos. Las cotas de 83 x 79,6 mm ofrecían una cilindrada total de 2.584 cm3 y gracias a una relación de compresión de 8,5:1 desarrollaba una potencia total de 130 CV a 5.900 vueltas en su versión inicial alimentada por dos carburadores Solex de 32 mm.

Buena planta

Alfa Romeo 2600

El chasis, por su parte, era casi idéntico al del Alfa Romeo 2000. Y contaba con una caja de cambios de 5 velocidades “marca de la casa” pero ahora contaba frenos de disco en el eje delantero, que a partir de 1964 pasaron también al puente trasero, que era rígido con muelles y tirantes. La suspensión delantera era mediante trapecios paralelos y la dirección de tornillo sinfín y por supuesto sin ningún tipo de asistencia.

Una de las mayores críticas que sufrió el modelo fue el aumento de la dureza de la dirección. Esto fue simplemente consecuencia del incremento de peso del motor en el eje delantero.

A pesar de ello, el Alfa Romeo 2600 se convirtió en un excelente complemento para las ágiles, ligeras y rápidas Giuliettas. De esta manera, la mítica firma italiana podía ofrecer modelos más baratos y deportivos a la vez que magníficos automóviles de representación diseñados para una conducción rápida y cómoda.

Versiones

Alfa Romeo 2600

Desde el lanzamiento del modelo en el Salón de Ginebra de 1962, hasta el cese de su producción a mediados de 1969, se pusieron en el mercado cinco versiones diferentes del 2600: una berlina fabricada por Alfa Romeo, el Sprint, un spider, el SZ, diseñado y construido por Zagato; y el De Luxe, otra berlina de 4 puertas de la que la empresa turinesa OSI apenas fabricó medio centenar entre 1965 y 66.

Los tres primeros modelos variaron muy poco en cuanto al diseño de sus carrocerías respecto al 2000 y fueron el SZ y el De Luxe los que supusieron nuevas incorporaciones al catálogo del modelo, si bien su éxito fue más bien escaso. Lo cierto es que el Alfa Romeo 2600 no fue un modelo que se pudiera considerar como un éxito de ventas.

En total apenas se construyeron 11.500 unidades, de las que los Spider como el que hoy traemos a nuestras páginas supusieron 2.152. Estos números comparados con los de sus hermanos resultan ridículos, pero lo cierto es que su precio también era muy superior.

Además de la carrocería, también la medida del chasis variaba entre las diferentes versiones de manera que las berlinas tenían una distancia entre ejes de 2.720 mm, el Sprint 2.580 y el Spider y el Zagato compartían la batalla más corta de 2.500 mm.

Otra diferencia importante radicaba en la incorporación de tres carburadores dobles en todos los modelo excepto la berlina de fábrica, lo que hacía aumentar la potencia del propulsor hasta los 145 CV en el Sprint y el Spider mientras que el Zagato llegaba a ofrecer 165 CV y una velocidad punta superior a los 200 kilómetros por hora.

Nuestro invitado

Alfa Romeo 2600

El coche que hoy traemos es un Alfa Romeo 2600 Spider, denominado como 106.01 que según su número de chasis fue fabricado en 1963. Por esto debería montar los frenos traseros de tambor que fueron sustituidos en 1964.

Pero ya dispone de un capó con bisagras en la parte delantera frente a los primeros modelos que llevaban las bisagras traseras. A parte de estos dos pequeños cambios, la verdad es que el 2600 Spider apenas sufrió modificaciones a lo largo de los poco más de tres años que se mantuvo en producción.

Como se puede observar en las fotos, su estado es fantástico. Fue restaurado hace poco tiempo y está en perfecto estado de forma a lo cual ayuda su afortunado propietario que lo usa con asiduidad habiendo realizado con él varios rallies, incluidos algunos internacionales.

Aspecto espectacular

Alfa Romeo 2600

La verdad es que de primera impresión el coche, aunque espectacular, podría decirse que resulta de aspecto algo anticuado para su época. Un año antes había sido presentado el Jaguar E-Type. Aunque no cabe duda de que Alfa Romeo 2600 realizó un fantástico trabajo de diseño y sobre todo de ejecución.

Resulta curioso que la carrocería esté fabricada en chapa, teniendo en cuenta que Touring fue uno de los más avanzados constructores en el empleo de aluminio en sus carrocerías, pero el número de detalles que cubren el conjunto no deja lugar a dudas de que la mano de un gran artista está tras el exquisito trabajo, desde el delicado marco del parabrisas, hasta los pilotos traseros pasando por la característica asa del salpicadero o el preciso mecanismo de la capota que queda escondida por una bonita funda que además resulta ser el respaldo de los asientos traseros, que, todo hay que decirlo, son prácticamente inutilizables.

Un agradable paseo

Alfa Romeo 2600

Cuando te sientas en la cómoda butaca tapizada en piel, lo primero que aprecias es un salpicadero. Está casi íntegramente tapizado. Y el delicado y característico volante de Alfa Romeo con aro de pasta y un tacto que no puede ser más agradable.

Tras el volante encontramos una consola en la que se agrupan todos los indicadores. Una vez más resultan de aspecto anticuado ya que son iguales a los de los 1900 de una década antes, lo cual no significa que no sean preciosos.

Cuentavueltas y velocímetro se encuentran flanqueados por sendas esferas dobles. Aquí encontramos por un lado marcador de combustible y manómetro de presión de aceite y por otro los termómetros de aceite y agua. En el caso de nuestro invitado, el copiloto dispone frente a él de una bonita pareja de cronómetros listos para ser usados.

Alfa Romeo 2600

Como todos los Alfa Romeo de esta época, el tirador del estárter y el acelerador de mano se encuentran situados bajo el salpicadero, en este caso al lado izquierdo, con las características palancas cromadas, por lo que como el coche lleva algún tiempo parado hacemos uso de ellas.

Contacto…

Alfa Romeo 2600

Unos pocos segundos para que la bomba de gasolina llene las cubas de los tres carburadores. Un par de pisotones al acelerador. Y arranque. En un par de intentos escuchamos el agradable zumbido del 6 cilindros. Nos llama la atención precisamente eso, que no es más que un agradable zumbido.

Los dos árboles de levas actuados por cadena trabajan directamente sobre los taqués que son de vaso, haciendo de su funcionamiento un mecanismo preciso y sorprendentemente silencioso.

Tampoco la admisión, que pasa a través de una caja que alimenta a los tres carburadores y un enorme filtro circular, se hace notar, de manera que el resultado es un motor extraordinariamente silencioso. En cuanto coge algo de temperatura quitamos el estárter y nos ponemos en marcha.

… y en movimiento

Alfa Romeo 2600

El embrague es suave y progresivo. Y la caja de cambios Alfa Romeo de 5 marchas, es como ya todo el mundo sabe, una verdadera delicia. Aunque los recorridos son largos, la verdad es que resulta rápida y precisa. Tan sólo a veces en alguna reducción puede llegar a quejarse.

Gracias a que tiene un escalonamiento muy bien diseñado, podemos hacer uso de toda la potencia del motor en cada momento. Esto es de agradecer porque, aunque insisto, el motor es extraordinariamente usable y agradable, la verdad es que se encuentra más cómodo por encima de las 3.500 vueltas.

Los frenos Girling, que por alguna razón son de disco en las cuatro ruedas, son fantásticos. Con un tacto suave pero firme gracias al servofreno, detiene los 1.300 kilos del Alfa Romeo 26000 Spider como si nada y además no sufren apenas fatiga, salvo, suponemos, un uso muy exhaustivo. Desde luego en un uso ‘normal’ van más que sobrados.

Paso a la acción

Alfa Romeo 2600

Por carreteras con buen firme, ambas suspensiones trabajan a las mil maravillas y la dirección, muy precisa, tiene un retorno muy agradable. Permite sentir la carretera en todo momento. Si la carretera es virada, la dirección y el puente trasero nos hacen trabajar. A esto contribuye el característico y acusado balanceo de la carrocería ya que, aunque es ciertamente divertido, nos obliga a ir corrigiendo la trayectoria continuamente.

En cualquier caso, el límite de adherencia viene determinado por los Pirelli Cinturato que calza.

En definitiva, los Alfa Romeo 2600 en general y los Alfa Romeo Spider en particular, son coches que se disfrutan por carreteras amplias, sin prisas y sin pretensiones deportivas. Lejos de las expectativas que se tendrían con alguno de sus hermanos pequeños, dejando que el magnífico 6 cilindros en línea, que por cierto es el último fabricado por la empresa milanesa, se encargue de lanzarnos con total suavidad y sin apenas ruido más allá de los remolinos aerodinámicos propios de un descapotable.

Texto: Ignacio Pueche // Fotos: Fernando Villar.

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