Peugeot 309 GTI, ponte a los mandos y enamórate

Peugeot 309 GTI

Texto: Iván Vicario Martín // Fotos: Jesús María Izquierdo

Nuestro protagonista, el Peugeot 309 GTI vivió entre dos aguas; concretamente entre el torbellino que supusieron los Peugeot 205 Rallye y GTI y los Peugeot 405 T16. Sin apariciones en competición al más alto nivel, peleó en desventaja con sus hermanos de gama, por lo que hoy su fama es ínfima a su lado.

La pregunta que cabe hacerse es si es justo juzgar la trayectoria de un automóvil por la fama adquirida en las carreras. La respuesta que indica la lógica sería que no, pero como tantas veces ocurre, la respuesta más fácil no siempre es la correcta. O al menos la acertada.

Peugeot 309 GTI

Claro, que lo primero en torno a lo que debemos llamar la atención es sobre el propio nacimiento del modelo, ya que quizá lo que no todo el mundo sepa es que no iba a ver la luz con un león en su frontal, sino con la T de Talbot para dar el relevo al Horizon. Tampoco su denominación iba a ser Peugeot 309, el nombre elegido inicialmente era Talbot Arizona.

Empecemos por el principioPeugeot 309 GTI

Hacia 1982, en PSA, ya completamente al mando de lo que fuera Chrysler Europa, se había comenzado a planear el relevo del Talbot Horizon, pese a que éste aún gozaba de un buena cifra de ventas, cifra que se vio en parte sujetada por la llegada en octubre del aquel año 82 del motor diésel XUD de 1.905 cm3 y 65 CV, todo un torpedo dirigido a la línea de flotación de los Volkswagen Golf de gasóleo.

La batalla de los diésel ligeros comenzaba a recrudecerse, pero ni siquiera así el Talbot Horizon pudo detener su lento declive. Nacido en 1977 –como Simca–, sus cualidades dinámicas y dureza eran su mejor arma, si bien es cierto que su diseño quedó anticuado demasiado deprisa. Tampoco el Talbot Tagora podía significar la salvación de la marca, y el Talbot Samba y el Talbot Solara acabaron languideciendo, siendo los dos últimos modelos que han lucido la insignia de Talbot en su frontal.

Talbot Arizona o Peugeot 309Talbot 309

¿Pudo haber sido la historia diferente? Entramos en el terreno de la historia-ficción o ucronía, aunque parece que, vistas las cualidades de nuestro protagonista, es probable que la trayectoria de Talbot se hubiese prolongado algunos años más. ¿Hasta llegar a nuestros días? Eso es mucho suponer, dado que sus coches competían en los mismos segmentos que Peugeot y Citroën; por lo que se corría un serio peligro de canibalizar modelos.

No estuvo tan claro inicialmente, pues el denominado “Proyecto C28” estaba destinado a nacer como Talbot, hasta tal punto, que en 1985, año en el que fue presentado el modelo, aún no se había tomado la decisión definitiva. En el fondo, el C28 era una puesta al día del Talbot Horizon, con un exterior modernizado y mejoras en numerosos apartados del auto que fuera elegido Coche del Año en Europa en 1979.

Pero lo cierto es que la marca iba perdiendo cuota de mercado alarmantemente; peor, no conseguía fidelizar al cliente o la identificación que en ocasiones esperan los fabricantes. Es difícil culpar al Talbot Horizon de este último hecho, pues lo cierto es que quienes poseyeron uno sólo suelen hablar bondades del mismo, pero no es menos cierto que uno de los problemas de resucitar una marca es la nula imagen de marca o fidelización con que se parte, y por ahí empezó el principio del fin de Talbot, a lo que se suma el escaso interés de PSA por una tercera marca que sólo podía comer terreno a las de casa.

Inicio de proyecto sin final conocidoPeugeot 309 GTI

Cuando el Proyecto C28, el non nato Talbot Arizona, hizo su aparición en otoño de 1985 como Peugeot 309, se puso el primer clavo al ataúd de la histórica marca francesa. PSA había hecho su elección y ésta no era otra que la más segura, la que barría para casa. Hasta tal punto resultaba evidente que el Peugeot 309 era un extraño en la gama de la marca del león que su numeración le situaba por encima del 305, cuando su categoría era inferior.

Tampoco se pudo optar por una numeración más baja, para no restarle atractivo, ni por 306 ó 307, no se fuera a interpretar que era el relevo del citado 305 (éste sería realmente el 405). Aquí tenemos la explicación de porqué las series 200 o la 400 en Peugeot llevaron una numeración lógica –consecutiva–, mientras que los 300 han ido dando saltos. Resulta igualmente curioso que para la última generación del 308 se haya preferido repetir denominación en vez de recuperar la de 309.

Peugeot 309 GTI

Como apunte final, al contrario que los Peugeot 205 y Pegueot 405, Pininfarina no participó en absoluto en el diseño de nuestro protagonista, lo que para algunos justifica que sus líneas no sean tan atractivas y equilibradas como las de sus hermanos de gama; el motivo sería que era un Talbot, no un Peugeot. A título personal, he de decir no puedo estar más en desacuerdo con esta afirmación. También confieso que no soy objetivo al respecto.

Herencia Simca/TalbotPeugeot 309 GTI

Hablamos no sólo del ADN, sino de los motores diésel anteriormente citados (a los que se suma un 1.7) o los de origen Simca de gasolina de 1,1 y 1,3 litros de cubicaje, junto con los Peugeot también de 1,1 y 1,3 litros, de 1,4, 1,6 y 1,9. No haremos un listado de motorizaciones o versiones, pues no es ése el objeto de este artículo.

Si hablamos del exterior, el frontal casa bien con lo visto en el Peugeot 205, siendo casi una versión a mayor escala de éste. La trasera, por el contrario, parece inspirada en la competencia, concretamente en el Renault 11, con un portón que daba acceso a un maletero de generosas dimensiones. El interior resultaba anodino, si bien el espacio disponible era más que suficiente para transportar a los cinco miembros de una familia, que era de lo que se trataba.

Lavado de caraPeugeot 309 GTI

Un poco en el estilo de lo que ocurrió con el Talbot Horizon, la imagen del Peugeot 309 quedó anticuada demasiado deprisa, por lo que de cara a 1990 se le hizo un completo y acertado lavado de cara, empezando por las lamas del frontal, más en consonancia con las del Peugeot 205, por ejemplo, o los pilotos traseros, ahora de aspecto más moderno y, de nuevo, más corporativos por así decirlo, más en el estilo de los Peugeot 205 y Peugeot 405.

Aunque el principal cambio se llevó a cabo en el interior, con un salpicadero rediseñado mucho más atractivo. De esta guisa acabaría sus días en 1993, después de una producción de 1.635.132 unidades que se repartieron las plantas de Francia, Inglaterra  y España, cifra que en modo alguno habla de fracaso comercial.

Nuestro protagonistaPeugeot 309 GTI

Basta echar un vistazo al exterior para comprobar que nos hallamos ante un modelo Fase II, con todos los elementos exteriores e interiores de esta. Se trata de un Peugeot 309 GTI 8v de 130 CV de 1990. El dueño lo adquirió hace dos años más bien de casualidad, como él mismo nos cuenta. El Peugeot 309 GTI llevaba 4 años parado en garaje y el dueño quería deshacerse de él, puesto que ya no lo usaba –lo compró nuevo– y sólo le suponía gastos del impuesto de circulación y el seguro, que mantenía pese a no moverlo, además de estar ocupándole una plaza de parking. Lo llevó a un taller a ver si se lo querían quedar, pero no mostraron mayor interés.

Afortunadamente hubo quien se acordó de nuestro protagonista, propietario de un taller, que sí prestaba atención a este tipo de automóviles. Así que se acercó hasta allí. El acuerdo fue casi inmediato y sin necesidad siquiera de ver coche –aunque el dueño insistía en que estaba muy bien–, ya que sólo pedía por él ¡200 euros! El futuro nuevo propietario pensó que, por muy mal que estuviera, bien valdría para unas tandas en circuito o como donante para piezas. ¡No sabía cuánto se equivocaba!

Y llegó la sorpresaPeugeot 309 GTI

Su sorpresa fue enorme al comprobar que el coche, aunque lleno de polvo, estaba impecable. Tanto que lo arrancaron y se lo llevaron al taller, desde donde, tras un lavado, fue derecho a la ITV que pasó sin problemas. Más adelante se ha dedicado a dejarlo casi como nuevo, sustituyéndole los cuatro neumáticos, ya que los viejos estaban duros de no rodar, le cambió los guardapolvos de la suspensión, los latiguillos de freno delanteros y el motor del agua del limpiaparabrisas.

Como remate, se le hizo un detallado de la pintura y se encargaron unas alfombrillas para el interior en gris antracita con el ribete rojo a juego con el exterior y la inscripción 309 GTI para concluir el trabajo.

Peugeot 309 GTI

Lo cierto es que milagrosamente nuestro protagonista escapó de las ‘garras’ de la prensa en el tiempo de descuento. Y ahora goza de una segunda juventud gracias al mimo con el que le trató su primer dueño y a la pasión por el automóvil del nuevo propietario, que no dudó en darle esta segunda oportunidad. En su momento ya tuvo un Renault Supercinco GT Turbo y le apetecía tener un automóvil deportivo de aquella época.

A los mandosPeugeot 309 GTI

Con un nacimiento tan azaroso y ciertas críticas en torno a su diseño; cuando ni siquiera debió llevar nunca el león en la calandra, ¿cómo se apañó nuestro protagonista para vender más 1,6 millones de unidades? El secreto está en sus cualidades dinámicas. También en un interior de gran capacidad, pues no olvidemos que hablamos de un automóvil cuyo fin último era transportar a la toda la familia y su correspondiente equipaje.

Nos acomodamos a los mandos sintiéndonos casi de inmediato cómodos. Frente a nosotros, velocímetro y cuentavueltas (en las versiones menos potentes lucía en su lugar un reloj horario, ¡qué tiempos!). Y habrá que estar atento a las revoluciones, pues para encontrar los 130 CV que entrega el 4 cilindros de 1.905 cm3 la aguja tendrá que rozar la zona roja, concretamente las 6.000 vueltas.

El par que entrega tampoco es despreciable, 16,8 mkg a 4.750 rpm. No son las cifras del GTI 16v que aparecería a en 1990, con 160 CV a 6.500 rpm y 18,4 mkg a 5.000, pero dan para divertirse mucho. Para completar el cuadro, apuntaremos que existió una versión catalizada del 16V que rendía 148 CV.

Cómo andaPeugeot 309 GTI

Como decimos, no se trata del 16V, pero tener 130 CV para mover 930 kilos, eso incluyendo todos los elementos de confort propios de la época, como dirección asistida, cierre centralizado, aire acondicionado, elevalunas eléctricos e incluso alarma en este caso. Traducido al asfalto, son 206 km/h de velocidad punta y 8 segundos en llegar a 100 km/h, damos las cifras oficiales porque no disponemos de un circuito en el que ponerlas a prueba.

Hay un ingrediente difícilmente mesurable pero que debemos añadir a la coctelera, que no es otro que la proverbial estabilidad de estos coches, en buena medida heredada del Horizon. Así, una vez en marcha, es casi imposible sacarle de sus casillas. El motor tira y tira sin rechistar, si bien tenemos que movernos en la parte alta del cuentavueltas como ya hemos hecho notar. Resulta ligeramente subvirador, dado el peso del 1.9, pero lo cierto es que responde a las indicaciones del volante sin rechistar, informando correctamente al conductor de todo lo que ocurre pese a la asistencia con la que cuenta.

Peugeot 309 GTI

Bendita asistencia, pues sin ella, las maniobras en parado son un suplicio. Sé de lo que hablo. Destaca también en buen manejo del cambio. Y unas relaciones perfectamente escalonadas que contribuyen a ayudarnos a sacar todo lo que nuestro protagonista lleva dentro. Contamos con discos ventilados delante y macizos detrás, por lo que la capacidad de frenada está más que garantizada.

Si bien al principio decíamos que no contaba con un gran historial en competición, lo cierto es que en España hizo un buen papel, especialmente en manos de Borja Moratal, ayudando a Peugeot a alzarse con varios títulos en el Nacional de Rallyes de Asfalto de marcas.

LegadoPeugeot 309 GTI

Es el Peugeot 309 uno de esos coches que no levantan grandes pasiones, pero que han dejado una huella indeleble en quienes tuvieron la suerte de poseer uno. Sin grandes puntos débiles, salvo algún problema de corrosión menor realmente raro en unidades nacionales, lo cierto es que todavía se ven algunos rodando en nuestras carreteras.

Cuando ya se superan los 20 años del fin de su producción, lo que habla mejor que nada de su dureza. Si nos centramos en las versiones más potentes, está claro que un 16v ofrece más; incluso un Peugeot 205 GTI o un Peugeot 405 Mi16 son evidentemente icónicos. Pero quizá nuestro protagonista sea una opción más equilibrada, con potencia más que suficiente y seguro con una vida menos ajetreada que las versiones más poderosas. La clave, como siempre, dar con una buena unidad.

Peugeot 309 GTI

Su encaje en la gama Peugeot fue, al menos para el que esto escribe, mejor de lo que rezan algunas crónicas. Pero sobre todo, abrió el camino para que los posteriores Peugeot 306, Peugeot 307 y Peugeot 308 fueran un éxito, gracias en buena medida a la merecida fama del Peugeot 309. Una fama ganada en la carretera, no en los tramos o en el desierto, muchas veces tanto o más importante. Peugeot puede dar fe de ello.

Ficha técnicaPeugeot 309 GTI

Peugeot 309 GTI 8v

TIPO DE MOTOR Gasolina delantero transversal, atmosférico
CILINDRADA 1.905 cm3
POTENCIA 130 CV-95,68 KW/6.000 rpm
PAR MÁXIMO 16,8 mkg/4.750 rpm
V. MÁXIMA 206 km/h
ACELERACIÓN 8 s (0 a 100 km/h)
CONSUMO 6,1 l/100 km (mixto)
MEDIDAS 4.050/1.628/1.387 mm
NEUMÁTICOS 185/55 VR 15
PESO EN VACÍO 930 kg

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