Neumáticos de invierno: cuándo, cómo y por qué ponerlos

Neumáticos de invierno

No lo decimos nosotros, ha sido la propia Dirección General de Tráfico (DGT) la que ha alertado a los conductores de que la época de los neumáticos de invierno ha llegado. Tras las primeras lluvias y posteriores heladas y nevadas, este tipo de ruedas se hacen imprescindibles en varias zonas de nuestro país. Al menos, hasta que llegue la próxima primavera.

Para muchos, los neumáticos de invierno son el sustituto de las cadenas, con una más fácil puesta que estas últimas. Pero hay mucho más, pues aportan una mayor estabilidad y seguridad al vehículo en condiciones extremas; por ejemplo, cuando existe hielo o nieve en la calzada. Si quieres conocer todo sobre ellos, sigue leyendo.

¿Cuál es la diferencia con los neumáticos de verano?

Neumáticos de invierno

Los neumáticos de invierno son, como su propio nombre indica, un tipo de gomas indicadas para llevar en nuestro coche en los meses de frío. Se diferencia de sus homólogos de verano porque están indicados (obviamente) para circular en los meses más fríos; sobre todo, con lluvia, hielo y nievo en el asfalto. En sus bordes llevan la indicación M+S (las siglas de Mud and Snow, barro y nieve en inglés); así como el icono de una montaña con una estrella de nieve en el interior.

La otra principal diferencia radica en su composición, mucho más resistente a las bajas temperaturas. Los de verano disminuyen sus prestaciones cuando la temperatura es de 7 ºC o menos; es decir, la mayoría de días invernales en gran parte de España. Aparte, los invernales poseen unos canales de evacuación más anchos para eliminar de la forma más rápida posible el agua o la nieve. Para proporcionar un agarre extra respecto a los otros, los neumáticos de invierno poseen unas “laminillas” en sus tacos; estas últimas “pellizcan” el hielo y la nieve mejorando el agarre.

¿Por qué usar neumáticos de invierno?

Neumáticos de invierno

Como vemos, la principal diferencia de los neumáticos de invierno frente a los denominados de verano reside en su resistencia. Así, en las gomas que montamos el resto del año en nuestro vehículo, esta característica disminuye con el frío; también sucede los mismo, por ejemplo, con la tracción o el agarre. Es por ello que es tan peligroso circular con ellos en invierno sin llevar las cadenas apropiadas en situaciones extremas.

Precisamente si queremos evitar el “engorro” de tener que ponerlas en momentos puntuales, los neumáticos de invierno son la mejor opción. Con ellos conseguiremos un mayor control del vehículo en superficies resbaladizas (hielo, nieve…), en pendientes y en frenadas; de hecho, con los invernales se reduce considerablemente la distancia de frenado (hasta un 35%). También es cierto que te ahorras el momento de parar en el arcén y montar las cadenas bajo la nieve y el frío. En definitiva, deberías montar este tipo de ruedas invernales en tu vehículo porque aportan un plus de seguridad en tus desplazamientos.

¿Cómo y cuándo puedo montarlos?

Neumáticos de invierno

Si al final optas por equipar tu coche con neumáticos de invierno, debes saber que su coste no es elevado. De hecho, saldremos perdiendo si circulamos en el frío con los de verano, pues se desgastarán antes y tendrán una menor vida útil. Lo mejor es acudir a nuestro taller de confianza: ellos tendrán preparado el kit invernal de ruedas (para usar en otoño y en invierno) y guardarán los actuales para cuando lleguen la primavera y el verano; siempre, eso sí, que estén en perfectas condiciones.

Por cierto, como último apunte: si quieres olvidarte de cambiar cada seis meses tus ruedas, hay una opción extra. Se trata de los denominados neumáticos ”All-Seasons” o cuatro estaciones. Si optas por ellos, podrás circular en cualquier tipo de condiciones climatológicas a lo largo del año sin preocuparte.

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