Las mujeres que lograron llegar a la Fórmula 1

De Filippis

Estas son las mujeres que han logrado participar en algún Gran Premio de Fórmula 1.

Dejando de lado los diversos estudios más o menos filosóficos, antropológicos, estadísticos, metafísicos o de cualquier otro tipo que se han publicado, lo cierto es que muy pocas mujeres han llegado a ponerse al volante de un automóvil Fórmula 1 en una competición puntuable para ese campeonato, y que tan solo una de ellas ha conseguido algún punto… aunque no fuese más que medio.

Su tesón y gran profesionalidad, desenvolviéndose en este medio aparentemente hostil para ellas, bien vale que les dediquemos un artículo, recordándolas y relacionando algunos de sus logros.

Las precursoras

En la inexistente Fórmula 1 anterior a la II Guerra Mundial, dos nombres destacan por encima de los demás, centrando sus mejores actuaciones allá por los años 20 y 30. Elizabeth Junek destacó en competiciones de automóviles Sport, como la Targa Florio o Nürburgring, y se mezcló también con los mejores pilotos del momento en las carreras de monoplazas al volante de su Bugatti 35C.

Y la gran Hellé Nice, cuya apasionante historia fue recogida de forma monográfica en el número 44 de nuestra publicación hermana Coches Clásicos. Llegó a ser conocida como “La Reina del Bugatti” unos años más tarde, habiendo visitado los más importantes circuitos de aquellos tiempos, entre los que no faltó el de Montjuich en el Gran Premio Penya Rhin de 1935.

Adentrándonos ya en el mundo ‘oficial’ de la Fórmula 1, nos encontraremos con cinco nombres que, en un momento u otro, estuvieron presentes en alguno de los Grandes Premios puntuables disputados a partir de 1950. Triste proporción la de estas 5 mujeres, frente al casi millar de pilotos masculinos que a lo largo de estos años han tenido presencia en el máximo certamen de monoplazas.

María Teresa de Filippis

De Filippis

Nacida el 11 de noviembre de 1926 en Nápoles, se convirtió en 1958 en la primera mujer en pilotar un Fórmula 1 en una prueba puntuable, haciéndolo nada menos que al volante de un Maserati 250F, igual al que Juan Manuel Fangio había pilotado para proclamarse campeón el año anterior.

Fue a principios de los años 50 cuando María Teresa empezó a ser conocida, al obtener excelentes resultados en carreras nacionales al volante de su OSCA. Se involucró cada vez más en el mundo de la alta competición de la mano de Luigi Musso, con el que cambió su vinculación antes de que ella llegara a la élite de la Fórmula 1.

En 1954 adquirió un Maserati A6GS, con el que triunfó en Cerdeña y Catania. Y obtuvo destacados resultados en Nápoles y Sicilia. Al año siguiente participó en las Mil Millas. Quedó novena en la Targa Florio. Desplazada en 1956 a Argentina, sufrió un grave accidente en los 1.000 km de Buenos Aires que le obligó a estar alejada de los circuitos unos meses.

Inicios difíciles

De Filippis

Su debut en el Campeonato del Mundo se produjo en 1958, con 31 años de edad en el GP de Mónaco. No pudo estar en la parrilla de salida debido al bajo tiempo realizado en entrenamientos. Pero cuatro semanas más tarde, en el GP de Bélgica, fue la primera mujer en tomar la salida en una competición puntuable. Y finalizarla. Consiguió clasificarse en décima posición en el difícil circuito de Spa-Francorchamps.

En Portugal se vio obligada a abandonar por avería en su motor, igual que en el exigente circuito de Monza, en el que estuvo a punto de puntuar. Pero sólo pudo completar 57 vueltas. Decidida a seguir el Campeonato del Mundo en 1959, en Mónaco se puso al volante de un Porsche-Behra, modificación realizada sobre un monoplaza alemán por el diseñador Valerio Colotti.

De Filippis

Presente en el primer GP de la temporada, tampoco esta vez María Teresa consiguió clasificarse en Mónaco. Tras la muerte del piloto francés patrocinador del automóvil en el circuito de Avus, punto culminante de una larga lista de compañeros perdidos por accidentes, la piloto decidió abandonar totalmente el mundo de la competición. “Demasiados amigos habían muerto. Además Behra murió en el circuito donde yo debía participar más tarde y ya no volví a las carreras nunca más. Al año siguiente me casé, luego nació mi hija y la vida familiar se hizo más importante”, declaró.

Tuvieron que pasar más de 10 años para que se volviera a involucrar en aquel mundo, ya que participó activamente en la administración del Gran Prix Drivers y recordó muy positivamente sus relaciones con los pilotos de aquella época dorada.

“Lella” Lombardi

Lombardi

Maria Grazia “Lella” Lombardi nació en Frugarolo, Alessandria (Italia), el 26 de marzo de 1941 y murió de cáncer en Milán el 3 de marzo de 1992. Sin precedentes deportivos en su familia, un día empezó a hacer de copiloto (y cronometradora, mecánica y manager) de un joven piloto… al que pronto convenció para que le dejase el volante de aquel Alfa-Romeo ¡con el que ganó la carrera de su debut!

Tras eso, tuvo unos resultados modestos en el Campeonato de Turismos italiano, para pasar luego a los monoplazas promocionales como la Fórmula Fiat 850, Fórmula Monza o Fórmula Ford, en la que consiguió el tercer puesto al final de temporada. Al año siguiente pasó a la Fórmula 3, donde logró un octavo mejor tiempo en los entrenamientos de Mónaco. Ese mismo año venció en el Campeonato Ford Escort México.

Paso firme

Tras otra temporada en Fórmula 3, en 1973 se lanzó a la Fórmula 5.000 (monoplazas que daban sus buenos 500 CV) con un Brabham BT40, que sustituyó al año siguiente por un Lola T330, siguiendo todo el campeonato europeo auspiciada por John Webb. Su quinto puesto final le abrió las puertas de la ya entonces muy selectiva Fórmula 1.

Fue en pleno año 1975 cuando, al conseguir un sexto puesto en el Gran Premio de España disputado en Montjuïc, “Lella” entró en la historia al ser la primera (y hasta hoy única) mujer en haber puntuado en una carrera de Fórmula 1. Su sexto lugar con un March le proporcionó medio punto, al haberse detenido la competición en la vuelta 28 de las 75 previstas y otorgarse la mitad de la puntuación habitual.

Punto de inflexión

La temporada siguiente no fue demasiado brillante. Tuvo problemas para pasar las pre-calificaciones en algunas pruebas y obtuvo resultados discretos en aquellas que consiguió disputar. Pero fue precisamente en ese año cuando “Lella”, junto a Divina Galica, de la que hablaremos a continuación, fueron las dos únicas mujeres que han coincidido en un Gran Premio, al haber intentado (aunque infructuosamente) su calificación para el de Gran Bretaña, el 18 de julio de 1976.

Poco después, “Lella” se despidió de la Fórmula 1 para centrarse en la Nascar, alternándola con los coches Sport, con los que ya había obtenido algún notable resultado como la victoria en la clase 2 litros en los 1.000 km de Monza de 1975 compartiendo el volante del Alpine A441-Renault con Marie-Claude “Beaumont”.

Tras unos cuantos años más involucrada en la alta competición, “Lella” perdió su carrera contra el cáncer y falleció el martes 3 de marzo de 1992 en la Clínica San Camilo de Milán.

Divina Galica

Galica

Divina Galica María, nacida el 13 de agosto de 1944 en Bushey Heath, Hertfordshire (Gran Bretaña), tuvo una breve participación en la Fórmula 1 en 1976 y 1978 y pese a presentarse a las pre-calificaciones de tres carreras (Gran Bretaña 76 y Argentina y Brasil 78) no consiguió tomar la salida en ninguna de ellas.

Su pasión por la velocidad le venía desde mucho antes, y ya a los 20 años había participado en los Juegos Olímpicos de Innsbruck (1964) compitiendo en esquí. En las dos siguientes citas (Grenoble 68 y Sapporo 72) fue la capitana del equipo de esquí olímpico femenino del Reino Unido, y terminó séptima en el Eslalon Gigante de estos últimos. También consiguió el récord de velocidad de esquí para mujeres británicas a más de 191 km/h.

Afición que nace por una casualidad

Galica

Su afición por las carreras de automóviles se inició cuando fue invitada a una de las carreras “de celebridades”, donde sorprendió a propios y extraños por su talento innato. Decidida a seguir esta nueva vía, se inició en karts, siguiendo un periplo que la llevaría a la Fórmula 2, Fórmula 1, Sport-Prototipos y carreras de camiones.

Patrocinada por Nick Whiting, intentó participar en el Gran Premio de Gran Bretaña de 1976 (donde coincidió con “Lella” Lombardi como hemos comentado) con un Surtees TS19 cuya puesta a punto dejaba mucho que desear… ¡y que lucía el número 13 en sus flancos! Evidentemente, no pudo pasar las pre-calificaciones.

Galica

Dos años más tarde, al volante esta vez de un Hesketh 308E, tampoco pudo clasificarse para las carreras en que pensaba tomar parte, Argentina y Brasil, primera y segunda pruebas de la temporada.

Tras esta desilusión en la Fórmula 1, regresó a las competiciones británicas. Y se involucró en el recién creado Campeonato Aurora. Aquí obtuvo, como mejor clasificación, un segundo lugar en Zandvoort. Tras unas temporadas más compitiendo en coches deportivos y camiones, Divina volvió a representar a Gran Bretaña en los Juegos Olímpicos de Invierno de 1992, esta vez en las competiciones de esquí de velocidad.

Desiré Wilson

Wilson

Desiré (Randall) Wilson nació el 26 de noviembre de 1953 en Brakpan, Johannesburgo (Sudáfrica). Hija de un campeón de motos sudafricano, empezó a correr en su país natal con diversos coches antes de ganar el Campeonato Ford de Sudáfrica en 1975.

Decidida a participar en el Campeonato Aurora, se trasladó a Gran Bretaña y, a pesar de que solo disputó cinco de las doce carreras en 1978, finalizó décima en el Campeonato.

Wilson

Su primera temporada completa fue en 1979, con cuatro podios que le permitieron ser séptima al final. El 7 de abril de 1980 en Brands Hatch, Wilson se convirtió en la única mujer en ganar una carrera de Fórmula 1 (con vuelta rápida), dentro de aquella serie Aurora F1 en el Reino Unido.

Esta victoria la animó en su intento de clasificarse para el GP de Gran Bretaña. Pero lo que ella recuerda es “el más decepcionante fin de semana de mi vida”. Se le dio un coche terrible para conducir, con el que le fue imposible clasificarse para la carrera que ella recuerda como “una estafa”.

Llamó la atención

Wilson

Ken Tyrrell, sin embargo, quedó tan impresionado por Wilson que le ofreció una unidad para el GP de Sudáfrica de 1981 donde llegó a rodar sexta. Pero después de 51 vueltas tuvo que retirarse por avería en su caja de cambios. Posteriormente, debido a los problemas políticos de 1981, la carrera de Sudáfrica fue despojada de la condición de puntuable, por lo que quedó como “una más” en el palmarés de la piloto.

Pese a su ya respetable palmarés, en la temporada siguiente Desiré confesaba con tristeza su experiencia en aquel entorno: “En Aurora, en un primer momento, sentía como ‘¿qué hace esta mujer aquí?’ Pero entonces, de repente, empecé a tener éxitos, gané una carrera y la gente empezó a interesarse por mí. Pero tuve que ganarme realmente el respeto y demostrar que podía estar allí”.

Nuevos retos

Wilson

En 1982, intentó calificarse para las 500 Millas de Indianápolis, compitió en ocho carreras en el Campeonato CART y terminó séptima en la carrera de las 24 Horas de Le Mans. Continuó compitiendo en Estados Unidos y Gran Bretaña, tanto en monoplazas como en coches deportivos, con actuaciones realmente estelares hasta que tuvo un grave accidente en Brainerd, Minnesota. Pero en 1991 volvió a participar en las 24 Horas de Le Mans también y en la CART. Sus últimas carreras las realizó en el ya desaparecido Campeonato Norteamericano de Turismos.

Desiré se fue definitivamente a los Estados Unidos más tarde, se convirtió en ciudadana estadounidense y pasó a dedicarse, junto a su esposo, a administrar el nuevo Parque Miller Motorsports en Utah.

Quede para la historia su currículum de 12 pole positions, 28 vueltas rápidas, 24 victorias, 16 segundos puestos y 43 terceros lugares. Desiré ha conducido más de 120 tipos diferentes de coches de carreras en más de 98 pistas de carreras en 17 países diferentes.

Giovanna Amati

Amati

Giovanna Amati nació el 20 de julio de 1962 en Roma y es, hasta el momento, la última mujer que ha participado en un Gran Premio puntuable, habiendo estado presente en las pre-calificaciones de los de Sudáfrica, México y Brasil de 1992, donde no consiguió pasarlas en ninguno de ellos.

Su presencia en el caduco equipo Brabham (independientemente de sus cualidades como piloto) fue un intento de atraer patrocinadores, utilizando, esta vez a su favor, el hecho de ser mujer. Por desgracia, las previsiones no se cumplieron y fue sustituida por Damon Hill, que llegó con un gran sponsor bajo el brazo.

De su experiencia, como alguna otra compañera, no guarda muy buenos recuerdos: “Es un ambiente masculino y quieren que siga siendo así. Tan solo una persona se me acercó y me ofreció su mano en mi primer GP en Sudáfrica. Ayrton Senna vino hacia mí y dijo: ‘Bienvenida Giovanna, me alegro de que estés aquí; mis felicitaciones’. Los otros no me hicieron ni caso y cuando fallé se encogieron de hombros y dijeron que era porque yo era una mujer”. Los verdaderos campeones, una vez más, se comprobó que son grandes no solo en la pista.

Larga trayectoria

Amati

Pero el camino para llegar allí había sido largo. Hija de padres adinerados, fue secuestrada en su niñez, empezó a competir profesionalmente en 1981, se fogueó durante cuatro años en la Fórmula Abarth antes de pasar a la Fórmula 3 italiana donde corrió en 1985, 86 y 87. Ese mismo año se inició en la Fórmula 3000, pero tras seis temporadas, su mejor clasificación había sido un séptimo lugar.

Mirando fríamente su palmarés, solo su carácter agresivo y los condicionantes ya comentados propiciaron su ingreso en la Fórmula 1, saldado de una forma no demasiado exitosa.

A partir de aquella experiencia, Amati se centró en los deportivos, disputó temporadas de la Porsche SuperCup, Ferrari Challenge y algunas carreras importantes como los 1.000 km de Monza o las 12 Horas de Sebring. También colabora en los medios de comunicación italianos, en los que escribe comentarios para publicaciones del motor y programas televisivos.

María de Villota

María de Villota

No creo que nadie se rasgue las vestiduras por incluir entre estas cinco pilotos a María de Villota. Su impecable currículo y el ser la probadora (o probador) más importante del equipo de Marussia de Fórmula 1 justifican de sobra su inclusión aquí. Además ¡qué caramba! era española, “nuestra” María, y una gran persona. Así pues, pese a ser una historia muy reciente y conocida, aquí están (resumidos) sus asombrosos logros desde que en 1996 empezó a correr más o menos seriamente en karts.

María fue una precursora en unas cuantas disciplinas, fue la primera mujer en participar en el Campeonato Mundial de Turismos, en la Superleague Fórmula (donde pilotó durante 3 temporadas un monoplaza con 750 CV de potencia) y en marcar una pole en la Challenge Ferrari.

Motivos para sentirser orgulloso

Pero es que, además, a nivel nacional, ha sido la única mujer subcampeona en un certamen de monoplazas, y, por el momento, ninguna otra española ha participado en las 24 Horas de Daytona ni se ha enrolado en un equipo de Fórmula 1.

Pero es que, si desglosamos un poco más sus actuaciones, nos encontramos con sus dos primeras temporadas en la Fórmula Toyota, cuatro años en el Campeonato de España de Fórmula 3, dos en el Mundial de Turismos, uno en las Euroseries 3.000, tres en la Fórmula Superleague, participaciones en la Challenge Ferrari y en importantes carreras de Resistencia… ¿Hasta dónde hubiera podido llegar si aquel fatídico 3 de julio de 2012 no se hubiera producido el terrible accidente en el aeródromo de Duxfort?

El futuro

En estos momentos, bien entrado el siglo XXI, la situación no puede decirse que sea mínimamente optimista si echamos un rápido vistazo a las posibilidades de las actuales pilotos más cualificadas. En el mundo de la Fórmula Indy, Danica Patrick se convirtió en la primera mujer en ganar una carrera de esta serie, además de haber liderado las 500 Millas de Indianápolis en 2005, donde se clasificó finalmente cuarta y tercera en la de 2009. Pero su pase a la Fórmula 1 se antoja muy improbable por ahora.

En cuanto a las “europeas”, tras Sarah Kavanagh, que probó un Jordan en 1993, el test en el que Sara Fisher participó en 2002 de la mano de McLaren; o Katherine Legge, que hizo lo propio con un Minardi en 2005, Susie Wolff (Williams) en 2014 o Tatiana Calderón en las últimas semanas; no hay visos de que una nueva mujer se suba a un monoplaza de la categoría más alta del mundo de los monoplazas.

¿Y en nuestro país?

Para finalizar, de nuevo en nuestro país, quedamos a la espera de que surja una nueva mujer que demuestre de qué son capaces nuestras mujeres. Carmen Jordá está en la comisión del deporte femenino en la FIA, aunque tiene muchos detractores incluso entre las propias féminas tras el impulso dado a las W-Series, una competición de monoplazas creada solo para ellas.

Como colofón, y tal vez para corroborar esta ‘singularidad’ de haber visto en carreras puntuables para el Campeonato del Mundo tan solo a cinco féminas, hay que dejar constancia de que existen otros tantos libros (más el de nuestra María) dedicados a narrar la biografía de cada una de estas excepcionales mujeres, oasis lamentable en este masculino mundo de la Fórmula 1.

 Texto: Ángel Campos

RESUMEN DE LAS PARTICIPACIONES DE PILOTOS FEMENINAS EN GRANDES PREMIOS
Nombre Temp. Automóvil GGPP Podios Victorias Ptos
M.T. de Filippis 1958 1959 Maserati, Porsche-Behra 5 (3) 0 0 0
“Lella” Lombardi 1974 a 1976 Brabham, March, Williams 17 (12) 0 0 0,5
Divina Galica 1976 1978 Surtees, Hesketh 3 (0) 0 0
Desiré Wilson 1980 Williams 1 (0) 0 0
Giovanna Amati 1992 Brabham 3 (0) 0 0
GGPP: Número de presencias en entrenamientos, calificación o pre-calificación. Entre paréntesis: Participaciones en carrera.

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