Un japonés se construye un circuito de carreras en el jardín de su casa

circuito en el jardín

Casa de campo con circuito en el jardín. Imagina que estás buscando casa, te gustan los coches y lees esto en el anuncio de venta de una vivienda. Lo increíble es que ya existe, aunque queda un poco lejos, concretamente en las antípodas. Takeshi Teruya, japonés afincado en Nueva Zelanda, ha cumplido su sueño y se ha construido un circuito de Drift alrededor de su vivienda.

El trazado es pequeño y no muy complejo, sobre todo teniendo en cuenta el espacio disponible, pero su longitud es de 130 metros y cuenta con tres curvas: una cerrada de 180º y dos de 90º. Tampoco le falta de nada: línea de meta, arco de salida y un box con entrada y salida a pista. Takeshi afirmó, en declaraciones al diario New Zealand Herald, que toda la instalación le costó 16.000 dólares neozelandeses (9.200 euros, aproximadamente).

Construcción casera

Mecánico de profesión y piloto aficionado de Drifting, este japonés llegó en 2007 a Nueva Zelanda gracias a un programa de intercambio estudiantil y echó raíces en el país oceánico, donde se casó con una local y compró la casa por 370.000 dólares. La parcela que rodeaba el inmueble era lo suficientemente grande para que el piloto cumpliera su sueño y construyera la pista, algo que no podía hacer en Japón por el alto precio del suelo.

Así, con un presupuesto reducido y la ayuda de amigos y vecinos, se puso manos a la obra. Levantó la pista gracias al asfalto reciclado que le vendió un proveedor de la zona, adquirió neumáticos para señalizar los límites del trazado y reacondicionó el garaje para convertirlo en un auténtico box de competición, donde guarda su coche, un Nissan Skyline 370GT, y multitud de herramientas.

También para niños

Si bien en un principio Takeshi no contó con la aprobación de su esposa Yoshie, lo cierto es que, con el paso del tiempo, el circuito se ha convertido en todo un entretenimiento para toda la familia. Además de la visita habitual de amigos y vecinos, a los cuales no les importa el ruido del Nissan Skyline, sus hijas también usan la pista para andar en bici, por lo que su utilidad va más allá de la velocidad y los derrapes.

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