Gymkhana Nine, el divertimento de Ken Block es puro espectáculo

La esperábamos y ya está aquí. Tras la última Gymkhana de Ken Block, ya tenemos una nueva entrega que, sorprendentemente, ha sabido dar un inteligente paso atrás para volver a los orígenes. La sencillez es la tónica general de Gymkhana Nine, un vídeo que ya podemos disfrutar viendo a Ken Block hacer de las suyas en un polígono industrial abandonado a bordo de su Ford Focus decorado con los colores de Monster Energy.

Menor presupuesto

No, no es que a Ken Block le vayan mal las cosas, pero Gymkhana Nine ha contado con un presupuesto menor que nos ha brindado un nuevo tipo de espectáculo, puede que más puro y similar a las primeras ediciones. Ya no hay tanto espectáculo en forma de efectos especiales, se trata del coche, de las manos del piloto y del humo de la goma quemada. El escenario, una vez más, vuelve a hacernos saborear las primeras entregas.

El Ford Focus de Ken Block derrapa ahora en un polígono industrial abandonado en Buffalo, un lugar desértico y cargado de obstáculos por los que pasar. No hay demasiada adición por parte de la producción, salvo los típicos trucos con vallas o un helicóptero que carga una Ford F-150 SVT Raptor de última hornada. Los donuts y los derrapes interminables son marca de la casa.

Por supuesto, la producción goza de un excelente equipo técnico detrás, capaz de introducir multitud de cámaras en el coche y en el entorno, para luego mostrar varias vistas de una misma toma. Las cámaras lentas, como no podía ser de otra manera, forman parte de un espectáculo que, ahora sí, nos deja con un sabor añejo que hacía tiempo echábamos de menos. Así es Gymkhana Nine.

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