Todos los datos que tu coche sabe de ti (y ya envía a terceros)

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Una casualidad descubrió algo que a muchos de los que estén leyendo les extrañará. Y podría no gustar. ADAC, la entidad automovilística que se dedica a probar y comprobar el funcionamiento de los coches y su seguridad (promueve entre otras las pruebas EuroNCAP) descubrió hace cuatro años que un BMW Serie 3 almacenaba una gran cantidad de datos de los propietarios del vehículo.

No se pudo demostrar que estos se hubieran transmitido a un tercero, pero estos datos, que revelan mucho de los conductores no solo atentan contra la intimidad de uno sino que pueden ser muy valiosos para las empresas hoy día. Así, conocerán horarios, rutas habituales, compañías, gustos musicales y alimenticios, intereses comerciales, planes de futuro…

Vivimos en los inicios de la era del big data. Los datos que revelan nuestros gustos, movimientos y deseos son de gran valor para las compañías de marketing. Quieren conocer cómo nos movemos al detalle, ¿recuerdas las cookis de Internet? Todo ello para ofrecernos servicios y productos personalizados. Aunque también lo pueden ser para los amigos de lo ajeno, para aquellos que deseen conocer nuestros movimientos y aprovechar un descuido.

Sistemas de rastreo

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Aunque la conducción autónoma se ha anunciado para los próximos años y ya hay proyectos que hablan del vehículo conectado, la realidad revela que nuestros coches ya están conectados. Y hay sistemas que pueden dar mucha información de nosotros.

  • Posicionamiento GPS. Los navegadores no solo nos ayudan a llegar a nuestro destino, sino que dejan rastro de por dónde circulamos.
  • Sistemas de infoentretenimiento. Al memorizar emisoras de radio, guardar música o regular nuestras preferencias en cuestiones de climatización o iluminación, estamos dando a conocer nuestros gustos.
  • Sistema de emergencia e-Call. El vehículo llama a emergencias en caso de accidente. El geolocalizador que tiene indica nuestra ubicación y lo transmite para que la ambulancia llegue hasta nosotros. Y este no solo funciona cuando tenemos un accidente, también como asistente personal en algunos vehículos.
  • Cajas negras. Hay vehículos que ya disponen de una caja negra que graba las conversaciones, el posicionamiento, la conducción y cuanto sucede en el interior de un coche para conocer qué ha sucedido dentro en caso de accidente. Estos datos, incluyendo conversaciones, se podrían transmitir y no eliminar en los tiempos previstos.
  • Traspondedores. Útiles para el tránsito por una autopista (detectan el carril de pago, levantan la baliza a nuestro paso y cargan el coste a nuestra cuenta), pero también puede contener información nuestra (datos bancarios, por ejemplo) muy apetecibles para algunas personas.
  • Monitores de uso. Ya lo emplean algunas compañías de seguros. Un buen uso del vehículo puede conllevar bonificaciones y primas adicionales por parte del seguro.

Aspectos legales

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Estos datos sobre nuestros hábitos al volante ya son utilizados de forma legal por algunas compañías aseguradoras. Hay compañías que premian el buen hacer de sus clientes no solo por no sufrir accidentes sino por ser buenos conductores. También sucede con las compañías de transportes para conocer en todo momento dónde se encuentran sus vehículos. Y para descubrir los buenos o malos hábitos de los conductores al volante de los vehículos de la compañía y que estén vinilados con los logos de la compañía.

Sin embargo, el peligro que subyace es la transferencia de datos personales a terceros. El dictamen 8/2014 sobre la evolución del Internet de las cosas creado por la Directiva 95/46/CE del Parlamento Europeo regula el uso de los datos que recogen los objetos conectados y que “hacen posible la detección de pautas de vida y comportamiento de una persona”, como bien recuerda Xataca. Y es esto lo que ha detectado ADAC.

¿Un caso aislado?

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El caso del BMW no es aislado. También encontraron que un Mercedes-Benz Clase B transmitía cada dos minutos el kilometraje del vehículo, el nivel de combustible, el nivel de refrigerante y la presión del combustible. Por otro lado, encontraron que un Renault ZOE reveló datos como la posición GPS, la temperatura y la carga de la batería.

Estos son análisis periódicos que realizan las centralitas de los vehículos para chequear su buen funcionamiento. Pero no tienen permiso del propietario para transmitirlo a nadie. Y, en estos casos, lo hicieron. Es más, ADAC encontró que la industria alemana había recopilado datos sobre el desgaste de las piezas del motor y otros componentes, así como de la transmisión.

Caso de comercio de datos

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Xataca también recuerda que ya hay una compañía que se dedica a comerciar con los datos recopilados de los propios vehículos. Otonomo se autodescribe como la primera compañía que se dedica a la comercialización de datos recopilados de automóviles conectados. Comenzó su actividad en 2015. Y apunta a que son las propias marcas las que le pasan los datos ‘en bruto’ que recopilan sus vehículos.

Esta se dedica a analizarlos. Y de ahí encuentran los usos, los gustos y las preferencias de sus clientes para ofrecerles en el futuro vehículos y servicios más cercanos a sus intereses. Sin embargo, estos datos también se venden a terceros para que te ofrezcan servicios y aplicaciones “que beneficien a los conductores, pasajeros, municipios y compañías en el ecosistema de transporte global”.

La consultora Juniper Research entiende que en 2023 habrá 775 millones de coches conectados. Y los datos que recopilarán estos tendrán un precio potencial de 230.000 millones de euros.

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