¿Cuándo debo cambiar las luces del coche?

luces del coche

Las luces del coche protagonizan las últimas campañas de control de la DGT.

Al conducir, debemos hacer todo lo posible por evitar riesgos y garantizar nuestra seguridad. Cada año, el número de víctimas al volante crece y, por ello, la DGT invierte en nuevos radares y campañas de vigilancia, que ayuden a controlar lo que sucede en las carreteras. Sin embargo, también dedican sus esfuerzos a concienciar a los conductores sobre determinadas medidas de seguridad que pueden tomar ellos mismos; la última de ellas, por ejemplo, está relacionada con las luces del coche.

Disponer de buena visibilidad al volante es fundamental para ganar tiempo de reacción ante un imprevisto y evitar accidentes de tráfico. Sobre todo, cuando se circula por la noche o con condiciones meteorológicas adversas. Por esta razón, desde Tráfico planean asegurarse del cumplimiento de esta norma, realizando diversas campañas especiales sobre ello. Así, si quieres evitar una multa por el mal estado de tus luces, sigue estos tres consejos:

1. Cambia las luces del coche cada dos años o 40.000 km 

Como decimos, realizar tareas de mantenimiento es fundamental para garantizar nuestra seguridad, pero también para aumentar la vida útil del vehículo. Desde la DGT recomiendan que el plazo de tiempo recomendable es de dos años. No obstante, aquellos que realizan desplazamientos de mayor recorrido al año, deben hacerlo a los 40.000 km, aproximadamente.

2. Los sistemas de iluminación deben cambiarse a la par

A fin de evitar que un faro emita un haz de luz más potente que el otro, es necesario cambiar las luces de dos en dos. El objetivo es que exista una simetría en la luz, para aumentar nuestra visibilidad en la carretera. De este modo, podremos percibir por igual los obstáculos, independientemente de la zona en la que se encuentren.

Asimismo, es importante señalar que si se circula con escasa luminosidad, puede afectar gravemente a nuestra visión. Con menos luz, tendemos a forzar más nuestros ojos y esto puede provocar que, a la larga, padezcamos los síntomas de una vista cansada.

3. Limpiar periódicamente los faros

Todo lo anterior no tendría sentido si la luminosidad que ofrecen nuestros faros se ve sustancialmente afectada por suciedad. Según la DGT, llevar a cabo una limpieza periódica de los ópticos es tan importante como limpiar el parabrisas o los cristales de los retrovisores.

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