5 claves para conocer cómo funciona un coche autónomo

5 claves para conocer cómo funciona un coche autónomo

Cada vez falta menos para que los coches sin conductor circulen por las carreteras. De hecho, el primer coche sin volante ni pedales de General Motors empezará a comercializarse a partir de 2019. Se trata de un vehículo basado en el Chevrolet Bolt eléctrico, que contará con una inversión de 81 millones de euros para su desarrollo y actualización. No obstante, viendo los avances que empiezan a compartir las empresas más punteras del sector, surge una cuestión fundamental: ¿sabemos realmente cómo funciona un coche autónomo?

Para los que todavía tengan algunas dudas, analizamos este tipo de vehículos en cinco claves.

1. Tecnologías avanzadas

Este tipo de automóviles lleva instaladas una serie de cámaras, radares y sensores que le ayuda a percibir todo lo que tiene a su alrededor. Es decir, estas herramientas son sus “ojos” en la carretera, de forma que pueden distinguir los diferentes obstáculos y reconocer la vía por la que están circulando.

En conjunto, esta tecnología se conoce como el lídar omnidireccional y su alcance llega a un radio de 120 metros respecto al vehículo. Por ahora, la principal empresa proveedora de lídares es Velodyne, pero en estos últimos meses, otras de la industria de coches autónomos están trabajando para crear su propia versión de los mismos. Para más información, pincha en el enlace que te mostramos bajo estas líneas.

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2. ¿Cómo perciben el entorno?

Los coches autónomos cuentan con un software que les permite analizar la información a tiempo real. Para ello, cuentan con unos mapas en 3D de altísima resolución y los utilizan para compararlos con la información que obtienen de los lídar mencionados anteriormente. Así, consiguen una visión más global y fiable del trayecto que van a recorrer.

cómo funciona un coche autónomo

Además, los vehículos con tecnología autónoma perciben los objetos móviles: suman a su evaluación del terreno actuaciones teniendo en cuenta estos objetos. Por ejemplo, distinguen si hay un peatón cruzando la vía, un agente de Policía controlando el tráfico o reaccionan ante los movimientos de otros coches.

3. ¿Son capaces de tomar sus propias decisiones?

Este tipo de modelos no solo deben limitarse a circular. Normalmente, las exigencias del tráfico provocan que el conductor deba tomar una serie de decisiones imprevistas, pero en el caso de los coches autónomos, esta responsabilidad recae en el propio vehículo, que actúa según unos algoritmos desarrollados por el fabricante. Volveremos sobre ello más adelante…

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4. Los coches autónomos todavía necesitan la supervisión del conductor

Aún no se ha conseguido un sistema que sea plenamente autónomo (nivel 5) y todavía se requiere la intervención humana para supervisar que todo funcione correctamente. De este modo, la persona que se encuentra en el interior del vehículo debe prestar atención continuamente para poder reaccionar en caso de que el coche no haya percibido algún obstáculo o señal de tráfico. De momento, las marcas necesitan perfeccionar los sistemas para que detecten las señales luminosas, pues los coches autónomos aún no son capaces de saber si un semáforo está en verde o en rojo.

5. “Sistema nervioso”

Tal y como expresan en Autocosmos, el control que tiene sobre sí mismo un coche autónomo puede asemejarse al que los humanos tenemos sobre nuestro cuerpo gracias al sistema nervioso. Así, disponen de una red de señales eléctricas que les permite saber cómo activar los frenos, la dirección y la velocidad, igual que nosotros cuando movemos los brazos y las piernas con las señales que emite nuestro cerebro.

La desventaja de esto es que estos vehículos necesitan unas baterías mejoradas y con más capacidad que las que utiliza cualquier otro automóvil.

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