El olvidado Bugatti Type 57 S Atalante del tío gruñón

El olvidado Bugatti Type 57 S Atalante del tío gruñón

Harold Carr murió en Newcastle en 2009 con 89 años de edad. Su introvertida personalidad le había hecho perder el contacto con sus familiares y amigos. Cuando llegó el momento de revisar su casa y garaje sus sobrinos descubrieron un tesoro oculto: uno de los 43 Bugatti Type 57 S Atalante construidos.

Es una historia más de una persona que guarda un gran número de secretos en vida que se van descubriendo cuando fallece. Pero en esta ocasión, los secretos suponen una alta cantidad de dinero. Y de unos sobrinos herederos de un familiar que heredan una propiedad que hace mucho no pisan y que no saben qué contiene, por lo que antes de repartir tienen que entra a mirar qué hay para hacer inventario.

Rumores y leyendasBugatti Type 51 S Atlante

Había muchos rumores en el barrio de Newcastle en el que residía de que Harold Carr era propietario de un Bugatti, pero como apenas tenía relación con sus vecinos, ni recibía visitas, nadie lo había podido comprobar, por lo que la leyenda y la rumorología se mantenía.

Pero tras su fallecimiento, sus dos sobrinos fueron a ver su casa a ver qué había dentro. Y cuando abrieron el garaje se encontraron una de las grandes joyas del mundo de la historia de la automoción. Ahí se encontraba un Aston Martin de bella factura, pero justo detrás se hallaba uno de los 43 Type 57 S Atalante fabricados en la década de los años 30.

Se encontraba en un estado lamentable. Según se supo después, lo adquirió en 1955 y su licencia de circulación había expirado en 1960, y al no renovarlo quedó aparcado en el garaje. Y parece que olvidado. La pena aquí es que el tiempo hizo estragos en el vehículo y lo dejó en un estado calamitoso, prácticamente chatarra por lo que la restauración debía hacerse a fondo.

Ricos sin saberloBugatti Type 51 S Atlante

Al poco la familia lo vendió por unos 3,5 millones de euros. No se sabe nada del comprador aunque se trata de una gran inversión, cuando su cotización actual está en torno a los 5 millones de euros si se encuentra en estado óptimo.

El vehículo perteneció a Francis Curzo, político inglés gran aficionado a los coches y las carreras. Este modelo consiguió también varios éxitos en competición, aunque se cree que este no participó en ninguna por su escaso kilometraje. Al tiempo, el político inglés lo vendió y pasó por varias manos antes de llegar a Harold, quien por su extraño carácter poco a poco se fue quedando solo, con su pequeña joya en el garaje.

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