10 -malos- hábitos que están destrozando tu coche

10 -malos- hábitos que están destrozando tu coche

Descubre todos los gestos que están acortando la vida de tu vehículo

Cuidar el coche es básico si quieres conducirlo durante muchos años. Los malos hábitos adquiridos al volante pueden aumentar las averías e, incluso, poner en peligro tu propia seguridad.

Muchas veces puedes creer que tu forma de conducir es la que más beneficia a tu vehículo, pero no siempre es así. Estos 10 gestos afectan negativamente a tu coche. ¿Te identificas en alguno de los puntos?

1. Retrasar el mantenimiento del vehículo

Realizar una buena inversión en el mantenimiento regular del coche es imprescindible si quieres que te dure más años. Cada fabricante es el encargado de especificar el mantenimiento óptimo del vehículo, que incluye cada cuándo es recomendable cambiar el aceite, los filtros y los líquidos, entre otros.

Pasar por el taller a tiempo puede evitarte problemas mayores como la rotura del motor o de la transmisión. Aunque la revisión del vehículo no sea barata, considérala como una inversión ya que ayudará a prolongar la longevidad de tu coche.

Tampoco debes arriesgarte a circular con los neumáticos gastados, ya que la probabilidad de sufrir un accidente de tráfico aumenta de forma considerable. Repasa también que tienen la presión correcta. De esta forma, no se deteriorarán de forma prematura y podrás ahorrar en combustible.

2. Ignorar las luces de advertencialuces advertencia vehículo

Los indicadores del tablero de instrumentos se encienden por una razón concreta. Por tanto, si ves una luz de advertencia en el salpicadero, préstale atención, ya que puede alertarte de algunos problemas muy graves. Si no sabes lo que significa, puedes consultarlo en el manual del propietario o llevarlo al taller para quedarte más tranquilo.

3. Conducir demasiado agresivo

Llevar el coche a base de acelerones y frenazos bruscos no ayuda a ganar tiempo y es bastante perjudicial para tu coche. El motor, la transmisión y el sistema de frenos se deterioran más rápidamente si se conduce de forma agresiva. Además, esto aumenta el consumo de combustible y la degradación de los neumáticos.

Otro error común es conducir con el motor a muchas revoluciones. Esto puede llevar a provocar un sobrerrégimen del motor, una reparación muy costosa, y castiga el embrague, la transmisión y la caja de cambios. Igual que la conducción agresiva, también aumenta el consumo de combustible.

4. Exceso de conducción eficiente

Conducir demasiado tranquilo también puede llegar a ser perjudicial para tu vehículo. Llevar el coche a revoluciones excesivamente bajas puede ser tan perjudicial como el exceso de revoluciones, porque el motor no puede llegar a su par máximo, que es cuando trabaja de forma más eficiente. Esto puede provocar daños en el cigüeñal, en los cojinetes de biela y en la bancada.

En los vehículos diésel, la válvula EGR o el filtro de partículas acumulan más carbonilla y reduce su vida útil si se conduce demasiado lento. En los motores de gasolina, se daña el catalizador.

5. Conducir en reservareserva combustible

Aunque tu coche pueda avanzar con menos de cinco litros de combustible, no es nada aconsejable hacerlo. Intenta que haya suficiente combustible para que la bomba esté bien lubricada y pueda enfriarse. Sé previsor y reposta a tiempo para cuidar el motor de tu coche.

6. Intentar arrancar el coche demasiado rápido

En invierno, intentar calentar el motor rápidamente es una idea pésima, ya que aumenta el desgaste de la unidad de potencia. Lo conveniente es esperar unos segundos después de arrancarlo para asegurarte de que el aceite llega al circuito y, después, acelerar de forma progresiva.

7. Abusar del embrague

Una mala costumbre bastante extendida, por comodidad, es apoyar el pie en el embrague cuando no se está utilizando. Esto provoca un sobreesfuerzo que afecta al disco y se desgasta rápidamente.

Tampoco es bueno dejar la mano apoyada en la palanca de cambios o utilizarla de forma brusca. Con este habitual gesto, se presionan los mecanismos internos del cambio, pudiendo dañarlos a la larga. Con el tiempo, aparecerán holguras en sincronizadores, rodamientos… que provocarán que el engranaje sea menos preciso.

8. No saber utilizar los frenos

Mantener el pedal del freno pisado durante un largo periodo de tiempo desgasta los discos y las pastillas y puede llegar a deteriorarlos. Si vas a iniciar un descenso prolongado, es aconsejable utilizar el freno motor. Cambiar las pastillas y las zapatas a tiempo te evitará problemas mayores.

Esto no significa que no tengas que pisar nunca el freno. Si te encuentras con un badén, por ejemplo, es mejor frenar para proteger las llantas y la suspensión.

9. Girar el volante con el coche parado

Es bastante común el gesto de mover la dirección estando el coche parado. Aunque la dirección asistida minimiza el problema, hacerlo puede provocar, a la larga, que los neumáticos se deformen, problemas en las suspensiones y los rodamientos y un desgaste excesivo en la cremallera de la dirección.

Por otro lado, intenta no girar al límite el volante, ni siquiera para aparcar, ya que eso fuerza el mecanismo y provoca que se estropee antes. Cuando estés maniobrando para aparcar, intenta no subirte al bordillo y evitar que los neumáticos lo toquen para cuidar el estado de las gomas.

10. Llevar el coche sucioautolavado coche

No limpiar el coche de forma regular desgasta la pintura por la acción de los contaminantes industriales, entre otros. En verano, intenta proteger el coche del sol siempre que puedas.

También es importante eliminar los restos de sal cuando se ha circulado por una carretera nevada en la que se ha esparcido para evitar las placas de hielo, ya que acelera la oxidación de los elementos. Si se trata de una carretera en obras, aléjate del vehículo precedente para intentar que no te salpique el alquitrán.

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