Plan Movalt: ojo, que las ayudas no son para todos

Plan Movalt: ojo, que las ayudas no son para todos

El Plan Movalt, que entra en vigor mañana 13  de diciembre, supone una ayuda a comprar vehículos ecológicos, pero no todos los que hoy día pueden acreditar la tarjeta ECO de la DGT se pueden beneficiar de esos incentivos. Quedan fuera de la lista, y de esa asignación de 35 millones de euros con los que está presupuestado este plan, de los que 20 millones son para la adquisición de vehículos gasolina, diésel, como era de esperar, y los híbridos que se recargan por sí mismos, algo aún más sorprendente. Esto desde Europa no lo terminan de entender, y al gobierno español le ha llegado una pequeña llamada de atención. Los 15 millones restantes están destinados a la instalación de infraestructuras de recarga de vehículos eléctricos.

El Plan de Apoyo a la Movilidad Alternativa pretende fomentar en nuestro país la renovación del parque automovilístico por tecnologías ecológicas, más eficientes y con menores emisiones. Pero si ya fue puesto en duda por algunas asociaciones del sector y los propios fabricantes, ahora las críticas llegan desde Bruselas, que no entienden que el plan esté tan limitado de presupuesto y de tiempo, y que se hayan excluido a los híbridos que recargan por sí mismos las baterías.

Es más, según recoge Europa Press, si se ampliaran sus condiciones, más presupuesto y una mayor disposición en el tiempo, sería más beneficioso para el sector pues ofrecería más “certeza” a los operadores de igual forma que cumpliría mejor sus objetivos.

Además, la misma información señala que se ha amonestado a nuestro país por no informar acerca de su estrategia sobre la instalación de puntos de recarga con vistas al año 2020, lo que representa “una violación del requerimiento básico de una directiva”.

En la actualidad, en España circulan 12.883 vehículos eléctricos, y el plan del Gobierno es el de aumentar esta cifra en 2020 a entre 38.000 y 150.000 vehículos, para que en 2030 sean 2,6 millones. Sin embargo, algunas voces señalan que es una quimera alcanzar estos guarismos pues, en solo tres años, habría que multiplicar por tres el número de estos coches en nuestras calles, y eso para alcanzar la peor de las previsiones.

No te pierdas a la hora de comprar un coche ecológico

No todos los coches son ecológicos ni todos son tan verdes como indican las campañas publicitarias que ponen en marcha las marcas. Una manera de discriminar su impacto en el medioambiente es mediante la tarjeta ECO que expide la DGT aunque, como hemos visto, no todos los coches que acreditan esta identificación se pueden beneficiar de las ayudas del Plan Movalt.

Por lo pronto hemos de diferenciar entre eléctricos (1), híbridos (2), que combinan dos tipos de motores, normalmente térmicos y eléctricos, aunque hay marcas que denominan también como híbridos a sus coches que pueden moverse alternando el uso de la gasolina y el GNC (metano o autogás) o GLP (butano o propano) en el mismo motor. En este caso se trata de vehículos bifuel o bicombustible (3). Y por último tendríamos la pila de combustible (4).

  • Coches eléctricos

Son vehículos con un motor eléctrico que se mueven, única y exclusivamente, alimentados por electricidad. Para recargarlos necesitan de un enchufe, aunque también regeneran algo de electricidad durante la conducción. El gran caballo de batalla de esta tecnología se encuentra en la autonomía que ofrece.

Salvo excepciones, todos permiten a la inmensa mayoría de los españoles realizar todos sus desplazamientos del día a día pues, según diversos estudios, el 95 % de la población realiza cada día menos de 100 km. Su autonomía cada día es mayor, y lo normal que ofrezcan unos recorridos superiores a los 150 km, sin embargo, siguen sufriendo el estigma de que en cualquier momento te pueden dejar tirado.

El verdadero inconveniente que presentan está en que necesitan de varias horas para recargar sus baterías al completo, lo que hace impensable realizar un viaje de largo recorrido con uno de estos coches.

Una variante de esta mecánica, que también se puede encontrar en el mercado, es la de que un motor térmico funcione, única y exclusivamente, para generar electricidad para esas baterías, aunque en ningún momento será el encargado de mover alguno de sus ejes.

  • Coches híbridos

En cuanto a los híbridos podemos encontrar dos tipologías, por un lado los que recargan sus baterías por sí mismos (HEV) o los que recargan sus baterías al completo enchufándolos a la corriente eléctrica (PHEV). Los segundos consiguen consumos más bajos, no dependen del motor térmico ni de algunas acciones de la conducción para generar electricidad, aunque son más caros que los primeros. El motivo de esta diferencia de precio está en las propias baterías, de mayor potencia y resistencia, y solo cuando están al 100 % de la carga en el inicio de su uso, siempre según indica el fabricante, se podría amortizar este sobrecoste, y esto solo se conseguirá transcurrido mucho tiempo.

El modo de conducir estos coches será similar al de uno automático, y solo en contadas excepciones como en el Honda Civic Hybrid o el Suzuki Swift SHVS el conductor encontrará una disponen de palanca de cambios donde engranar cada marcha.

  • Vehículos a gas

En este caso un motor de gasolina (pocas veces se ofrece junto a uno diésel) alterna el uso de este carburante con el de GLP o GNC, un gas que se alojará en segundo depósito que suele situarse en el espacio que ocupaba la rueda de repuesta. En realidad, cualquier coche de gasolina se puede convertir en bifuel pues solo se necesita realizar una pequeña modificación en el motor, instalar un segundo depósito y un pequeño boquerel desde donde cargar el combustible. El precio de esta modificación no es demasiado alto y es más fácil de compensar el gasto de la transformación pues el precio de estos combustibles es en torno a un 40 % inferior al de la gasolina y, además, contaminan menos.

El modo de funcionar puede variar según el vehículo aunque lo habitual es que arranque con gasolina para transcurridos unos metros pasar a GNC o GLP sin que el conductor perciba el cambio. La respuesta del coche es prácticamente la misma, desde el habitáculo apenas se percibe este cambio, y el conductor tendrá la opción de elegir qué tipo de carburante emplea en cada momento, pues nunca se podrán utilizar los dos al mismo tiempo.

Esta opción no variará la manera de conducir pues, ya sea manual o automático, el coche funcionará igual, tan solo tendrá que ser algo previsor en sus visitas a la gasineras pues no hay demasiados surtidores de GLP y GNC en nuestro país. Eso sí, el coche tendrá una excelente autonomía pues al recorrido que te ofrece el depósito de gasolina se suma el del gas.

  • Vehículos de pila de combustible

Incluimos la pila de combustible en la lista aunque su presencia aún es testimonial, y no solo en España sino en toda Europa. Son mecánicas eléctricas que se alimentan de unas baterías cargadas previamente para, una vez finalizada esta carga, transformar el hidrógeno de sus depósitos en electricidad gracias a una reacción química.

Es considerada el siguiente paso tras la tecnología eléctrica, aunque por el momento apenas hay coches en el mercado con que empleen esta mecánica y aún le falta años para que expandirse en nuestras calles.

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