Ford RS200 Evo vs. Focus RS MKI vs. Focus RS 2016. Estirpe de leyenda

Ford RS200 Evo vs. Focus RS MKI vs. Focus RS 2016. Estirpe de leyenda

Ford RS200 Evo vs. Focus RS MKI vs. Focus RS 2016. ¿Por qué esta comparativa? Los Ford RS son la saga con más tronío de la marca estadounidense, formada en su mayoría por vehículos que han hecho historia a su paso, dejándonos marcados tanto a los afortunados propietarios de un automóvil con las siglas RS luciendo en su carrocería, como al aficionado en general.

Texto: Álvaro Enzo Fernández Galar / Fotos: Jesús María Izquierdo

 Ford RS200 Evo vs. Focus RS MKI vs. Focus RS 2016 (fotos)

Hace un par de años conocimos el que sería el trigésimo modelo RS de la mano del óvalo, el Focus RS MKIII en colaboración con su departamento Performance. Estamos hablando ya de 30 modelos bajo las siglas “Rally Sport”, abreviadas RS, que no suelen dejar indiferente a nadie; además, muchas veces han ido ligados al fabricante Cosworth.

Hablamos de 50 años de títulos cosechados en gran variedad de competiciones, y no sólo de simples conocimientos adquiridos para ser usados en desarrollos de nuevos modelos. Desde el Capri RS 2600 hasta el excéntrico Focus RS 500, pasando por los Sierra y Escort Cosworth, todos han sabido transmitir lo que las siglas RS quieren transmitir.

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Ford RS200 Evo vs. Focus RS MKI vs. Focus RS 2016: los elegidos

En este artículo hemos querido comparar tres modelos de esta saga RS, tratando de buscar coches lo más dispares posibles, sin caer en los tópicos. Todos tienen el mismo factor común: bien sea en los rallies, en la NASCAR, en los V8 SuperCar, hasta en la Formula 1, Ford y en especial su departamento Performance han dejado muy claro de lo que son capaces.

Para empezar hemos elegido el radical Ford RS200 Evo, el radical Grupo B de la marca del óvalo. Nuestra unidad compitió en los tramos españoles, de la mano de Antonio Zanini y Carlos Sainz. Precisamente, la decoración Purolator que luce en la actualidad fue usada por el reciente ganador del Dakar.

También hemos traído el icónico Focus RS MKI. Ford Performance nos volvió a enseñar, siete años después, que cuando a un coche le acompañan las siglas RS, estamos ante una creación suya digna de homenajear.

Para finalizar, no podía faltar el actual Focus RS MKIII, dando paso a una nueva era de automóviles que son pura tecnología punta, y que hacen de todo, y todo bien, guiados (a voluntad) por los sistemas electrónicos.

Ford RS200 Evo

Estamos en los años 80, la época de los Grupo B, para muchos, la época dorada de los rallies. Pilotos que peleaban con sus coches de hasta 800 CV por ver quién era el más rápido (o acaso más audaz), mientras muchos de sus compañeros, lamentablemente, fallecían a causa de no pocos accidentes. Tan solo se llevaban disputados cuatro años de manera oficial con ellos cuando la entonces FISA los prohibió.

En esos años, el diseñador Stuart Turner quería un Ford tracción a las cuatro ruedas y propulsado por motor turbo, homologable para ser usado en Grupos B, y sacó a la luz el RS200 con pretensiones de cosechar títulos, pero lamentablemente llegó tarde. Su denominación corresponde al las unidades mínimas de producción para poder ser homologado como Grupo B: 200.

Actualmente, el coche se encuentra en un muy buen y original estado de mantenimiento. El interior es espartano donde los haya, pura competición; lleno de relojes y cables, todo ello impregnado por ese olor tan característico a coche de carreras clásico. Nada más sentarte en él, te evoca a aquellos tiempos en los que los pilotos eran hombres de coraje.

Una vez en marcha, no tienes tiempo para relajarte ni un momento. Son 650 CV con una relación de transmisión de 5 marchas muy corta, que apenas te deja pasar de los 120 km/h sin forzar el coche. Todo eso, sumado a esas marcadas vibraciones y a su sonido petardeante, hacen de la conducción de este automóvil un ejercicio tanto físico como psicológico complicado y comprometido.

Enciendes el motor para escuchar la mecánica 4 cilindros y te das cuenta que tiene un sonido estremecedor, propio de aquellos coches

Una vez superada esa impresión inicial, cuando eres capaz de hacerlo correr (quien suscribe lo hizo sólo con cierta moderación), uno se da cuenta de lo que es posible lograr con un vehículo como éste. Con un agarre que probablemente más de un coche actual de competición querría tener, con un centro de gravedad bajísimo y con una potencia, como ya hemos dicho, de 650 CV gracias a su turbocompresor Garrett T3, el Ford RS200 hace lo que le pidas y más. Con gran velocidad y empujando de manera increíble. Es un Grupo B de carreras, con todo lo que ello significa.

En resumen, un gran coche creado por Ford con la esperanza de poder batir a los todopoderosos Audi, Peugeot o Lancia, todo ello truncado de golpe por la famosa pero quizá necesaria prohibición.

Hablando de rallies…

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Focus RS MKI

Avanzamos al año 2002. Han pasado 18 años de la presentación del RS200 y siete de la aparición del último RS, el Escort RS2000 4×4. Ford estaba presente en el Mundial de Rallies con el Focus WRC. Los pilotos eran Sainz y Colin McRae.

En Salón de Los Ángeles de 1999 se había presentado un prototipo llamado Ford Focus Cosworth, ya que se aprovechó su buena situación en el WRC como una estrategia de marketing para el lanzamiento de un nuevo modelo.

Poco tiempo más tarde, se presenta el Ford Focus RS MK1 en el Salón de Ginebra de 2001. Una preparación estética pero sobre todo mecánica de su entonces actual compacto, del cual harán una producción, a partir del 2002, de 4.501 unidades con 215 CV.

A grandes rasgos, estéticamente lo dotaron de un alerón trasero muy llamativo y de un faldón delantero totalmente rediseñado, adaptándose a las necesidades aerodinámicas, además de unas llantas con los pasos de rueda vistosamente ensanchados. Mecánicamente, aunque conserve el esquema de 4 cilindros y la tracción delantera, cambiaron absolutamente todo. Cabe recordar asimismo que sólo estaba disponible en ese azul oscuro metalizado tan reconocible.

Este modelo, bien tratado y mantenido, sigue dando sensaciones y satisfacciones a sus propietarios. Dada su rareza, sobre todo en España, es un coche codiciado y por lo tanto cotizado… y solo puede ir a más

Ésta unidad en concreto, como todas los de su época, con frecuencia, era objeto de algunas modificaciones por parte del entusiasta propietario. La unidad con la que contamos tiene mejorados, por ejemplo, frenos, embrague cerámico, línea de escape, válvula de descarga, suspensiones y otros detalles técnicos, lo que le lleva a rozar los 300 CV. También tiene algún cambio estético menor.

En cuanto a la conducción, es un coche ‘buscón’, carácter quizás aún más acentuado por todas las modificaciones anteriormente citadas. El volante hay que llevarlo siempre sujeto firmemente con las dos manos ya que, a la mínima que uno se exceda con el acelerador, este primitivo Focus RS tiende a girarse por ambos lados y es fácil perder el control.

No obstante, comparándolo con el Ford RS200 es, lógicamente, un coche mucho más fácil y suave, pero aun así, sigue transmitiendo lo que un coche de rallyes ha de transmitir: sonidos de carga y descarga del turbo, coraje, buenas aceleraciones, embrague duro… Son ya 14 años los que llevan los Focus RS MK1 circulando con nuestras calles y, pese a todo este tiempo, se le sigue viendo como un coche con líneas bastante modernas que siguen llamando la atención allá donde aparecen.

Focus RS MK3

Llegamos a la actualidad, año 2016. Ford nos transmite que quiere hacer más deportiva su actual gama en un plazo de tres años. Y han comenzado a lo grande.

En el Salón de Frankfurt de este año, la marca del óvalo nos presenta el Focus RS MKIII. A su compacto más vendido, lo han dotado nada menos que del motor que equipa el Ford Mustang, puesto a punto hasta alcanzar los 350 CV, además de un sistema de tracción integral. Es un modelo completamente nuevo mecánicamente hablando. También mucho más rápido que su antecesor, el MKII 500.

Prueba Ford Focus RS 2016, la matriz cuadrada

Emplea un sistema de tracción total muy avanzado que consigue derivar el 70% de la potencia a las ruedas traseras. Como buen automóvil moderno, tiene un sistema electrónico de ayudas a la conducción muy completo en el que te da a elegir cuatro modos: “Normal”, “Sport”, “Race” y el ya famoso “Drift” (solo para iniciados).

Estéticamente también incorpora modificaciones notables respecto al Focus ST. Cabe destacar un gran alerón trasero y la parrilla delantera ensanchada. En el interior, Ford nos posibilita la elección de unos asientos tipo baquet firmados por Recaro, que han recibido algunas críticas por no ser ajustables en altura.

La unidad probada tiene la pintura “Azul Nitro”, un azul pitufo metalizado que a nuestro parecer le sienta como un guante

Su conducción sorprende, ya que es un coche muy fácil de llevar; es muy progresivo, a veces demasiado. Monta una caja de cambios con un embrague muy suave y sencillo, apto para todos los públicos. Además, su sonido, cuando las válvulas de escape lo permiten, está muy logrado; resulta embriagador, gracias en parte al petardeo al reducir marchas o soltar el acelerador.

Habréis oído hablar del modo de conducción “Drift”. Cuando lo activamos con el selector situado al lado de la palanca de cambios, lo que conseguimos, resumiendo, es desactivar controles y alterar la entrega de potencia de la tracción total a las ruedas traseras para así conseguir el por muchos deseado y juguetón sobreviraje.

En este punto es cuando se da uno cuenta de lo buen coche que es este Focus RS. Cuando en la mayoría de los coches los sistemas electrónicos sirven para tapar posibles defectos de comportamiento que puedan exhibir, en el Focus RS MKIII no ocurre esto.

La facilidad con la que una persona sin experiencia en el mundo de la conducción extrema (como quien suscribe) es capaz, por ejemplo, de derrapar de manera controlada es impresionante. Se nota un coche muy equilibrado, aun sin controles y que no asusta con vicios imprevistos. Da mucha confianza a quien lo conduce desde el primer momento.

Ford RS200 Evo vs. Focus RS MKI vs. Focus RS 2016: Código genético

Tres automóviles diferentes de un mismo constructor y que comparten idénticas siglas. ¿Significan esas siglas algo concreto para identificarlos? Sí, que hay una línea que los enlaza, la de un automóvil capaz de transmitir, de inquietar, de provocar a quien lo conduce. Transmite esa sensación de ser un todo, un conjunto conductor/mecánica. Y son divertidos, mucho, además.

Son un conjunto de coches que, gracias a sus siglas, son más que coches. Son automoción pura en su vertiente más lúdica

 

Ford RS200 Evo vs. Focus RS MKI vs. Focus RS 2016: En primera persona

Estamos ante coches con carácter, así es como yo los definiría. Tienen un mismo factor común, pero cada uno con su propia personalidad inconfundible. El RS200 es un vehículo no apto para el común de los mortales. Es un coche de carreras que no es sencillo domar. El Focus RS MKI es un futuro modelo icónico, estoy seguro que en poco tiempo será una pieza bastante codiciada. Por último, el Focus RS MKIII que, pese a lo vivido en los últimos años de normativas de contaminación, seguridad y ajustes económicos en cuanto a la producción, sigue sabiendo transmitir lo que las siglas RS deberían ser. Como conclusión, me quedo con el Focus RS MKI: pedigrí, personalidad y, sobre todo, sensaciones, algo que cada día es más complicado encontrar.

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