Así yace, tras 20 años abandonada, la fábrica de Bugatti en Italia

Así yace, tras 20 años abandonada, la fábrica de Bugatti en Italia

Un pasado acompañado de sombras y fracasos al nivel de su excentricidad

Bugatti ha sido siempre un fabricante singular, y ha creado algunos de los superdeportivos más excéntricos y rápidos del planeta. Un buen ejemplo de ello es el nuevo Chiron, su último lanzamiento. Pero su historia no puede pasar desapercibida, una historia cargada de fracasos. Uno de ellos fue el EB110, que dejó arruinada a la empresa y abandonada una fábrica de última generación que, aún hoy, permanece solitaria.

Situada en CampogallianoFábrica abandonada de Bugatti en Italia

En Campogalliano, Italia, cerca de la casa de Ferrari, en Módena, una vez estarían orgullosos. Sería, no en vano, por poco tiempo. En 1991 se inauguraba la nueva fábrica de Bugatti, unas instalaciones que estaban a la vanguardia en tecnología y diseño. Y lo estaban porque allí cobraría vida el último de los fracasos comerciales de la marca, el magnífico Bugatti EB110, en su momento el coche más rápido del mundo.

La fábrica italiana sería la última reminiscencia de la marca en Italia, que posteriormente trasladó, y ya completamente integrada en el grupo Volkswagen, su producción a Moslheim, Francia. Esta fábrica es, por tanto, un perfecto ejemplo de un nuevo fracaso comercial, un fracaso que estaba a nombre de Romano Artioli, el artífice del relanzamiento de Bugatti y, curiosamente, dueño de uno de los mayores concesionarios de Ferrari del mundo.

20 años de abandonoFábrica abandonada de Bugatti en Italia

El último coche en salir de la fábrica lo hizo en 1995, por lo que estas instalaciones de Campogalliano llevan más de 20 años abandonadas. Su estado es, sin embargo, bastante menos decadente de lo que podríamos imaginar. La fábrica tiene otro dueño, que nada tiene que ver con Bugatti, pero que sí sigue confiando en Ezio Pavesi, el guardián de la obra a cargo de la seguridad del perímetro.

Este hombre se encarga de mantener la maleza a raya, de cortar el césped, de evitar vándalos y de mantener en mínimas condiciones las instalaciones. Pero no, no hay proyectos de reapertura, al menos no en firme. Mucho menos de la mano de Volkswagen, que como mucho podría convertir esta fábrica en un museo, a pesar de que en su momento fuera toda una maravilla tecnológica.

DecadenteFábrica abandonada de Bugatti en Italia

Solo hay que echar un vistazo a las imágenes para ver cómo era. Se trataba de un complejo con diferentes edificios y diseño, muy avanzados para su época. Todo está intacto, aunque ha perdido su esplendor. Sobre todo el gran dibujo de Bugatti en una de las paredes exteriores, completamente comido por el sol durante un cuarto de siglo. En el interior, un claro síntoma de abandono, aunque también una curiosa limpieza.

Las oficinas, los talleres, las salas de pruebas, los jardines o las salas de exposición, todo un conjunto de detalles que dan una idea de la ambición de Artioli. No olvidemos que esta fábrica era capaz de fabricar un chasis en fibra de carbono, necesitando un autoclave, utensilios y un equipo formado por especialistas. La parte clásica llega desde la puerta de la primera fábrica de la marca en Molsheim, lugar donde se encuentra la actual factoría y que, por entonces, era territorio alemán.

El culpableMichael Schumacher y su Bugatti EB110 en la fábrica

No se puede decir que el culpable de la quiebra y del cierre de esta fábrica de Campogalliano sea el Bugatti EB110. De hecho, todo nos debería hacer pensar que no fue así. Pero desafortunadamente lo fue. El EB110 es un superdeportivo tan rápido y exclusivo como poco exitoso. Tan poco que solo se fabricaron 139 unidades, muy lejos de las cifras necesarias para amortizar su desarrollo. Y eso que su precio, comparado con la competencia, no era precisamente elevado. Nada que ver con la actual Bugatti.

Este homenaje a Ettore Bugatti guardaba en su interior un motor V12 de 3,5 litros alimentado por cuatro turbos con una potencia, inicialmente, de 553 CV. Más adelante llegaba una versión SS que colocaba la cifra en unos más que impresionantes 603 CV. El problema fue que sus altos costes de desarrollo, pues utilizaba tecnología muy avanzada y elementos específicos, y el haber aparecido en un momento poco adecuado, lo mataron antes de tiempo. En 1995 se dio fin a su producción, se cerró la fábrica y nació la leyenda de un superdeportivo injustamente poco recordado.

Imágenes e historia: I luoghi dell’abbandono y GTSpirit

Si te ha gustado este artículo seguro que también te gusta:

Cuatro prototipos que demuestran que Bugatti quiere una superberlina

Los 5 rivales del Bugatti Chiron, una lucha a alta velocidad

El olvidado Bugatti Type 57 S Atalante del tío gruñón

 

Escribe tus Comentarios