Comparativa Peugeot 308 GTi 270 contra Peugeot 309 GTI 8v

Comparativa Peugeot 308 GTi 270 contra Peugeot 309 GTI 8v

El Peugeot 308 GTi se enfrenta a su abuelo, el Peugeot 309 GTI en un duelo de grandes emociones.

Peugeot 308 GTi 270 vs Peugeot 309 GTI 8v: fotos

No es justo. No lo es. La historia deportiva de Peugeot es una de las más admirables, y sin embargo ha habido tiempos oscuros de los que parecía no querer salir. Y digo que no es justo porque esa historia, precisamente, ha sido la que ha dejado en el olvido algunos de sus mejores ejemplares. Y estoy hablando del Peugeot 309 GTI. Para muchos olvidado, para otros tantos desconocido, fue el compacto rey de su categoría, en un momento en el que la potencia llegaba a base de los primeros motores multiválvula. Corría 1986, ¿y qué hizo Peugeot? Ponerle las cosas difíciles al mismísimo 205 GTI.

Sin complejos, la marca del león contempló la necesidad de lanzar al mercado un compacto deportivo, un compacto que pusiera freno al imparable avance de dos facciones. Por un lado el pijo y deseado Volkswagen Golf GTI, que comenzaba a crear un nuevo nicho de mercado todavía hoy vigente. Por otro lado, el irreverente Opel Kadett GSi, que no hacía más que demostrar que las prestaciones y la potencia no estaban reñidas con el precio o el posicionamiento. Todo un luchador del que bebería el mercado al completo, creando realmente los compactos deportivos que hoy conocemos.

Sin complicacionesComparativa Peugeot 309 GTI vs. 308 GTI

Tampoco vamos a engañarnos, Peugeot tampoco se calentó demasiado la cabeza a la hora de desarrollar el 309 GTI. En lugar de realizar experimentos extraños y, en ocasiones, poco fiables, tiró por el camino de lo conocido. Por ejemplo, desechó la posibilidad de instalar un turbocompresor bajo el capó el tope de gama, y en su lugar optó por un motor ya conocido en Peugeot… y en Citroën. No era ni más ni menos que el “XU9” de 1,9 litros y cuatro cilindros, el mismo que daría vida al 205 GTI o al Citroën BX GTI. Con una culata de 8 válvulas no empleaba ninguna tecnología revolucionaria, pero sí arrojaba una potencia que, a todas luces, lo situaban entre los mejores de la categoría: 130 CV.

Y, sí, digo entre los mejores porque su escaso peso, de poco menos de 1.000 kilos, le permitía salir completamente disparado, haciendo gala de los bajos que prometía un motor donde la parte baja del cuentavueltas estaba tan llena como la media. Junto al motor, un nuevo trabajo de suspensión y un maquillaje deportivo compuesto por un nuevo paragolpes delantero, un alerón en la tapa del maletero o un conjunto de llantas de 15 pulgadas que serían, a posteriori, fetiche de los amantes de la marca francesa. En el interior lo más destacable era la nueva instrumentación, pero sobre todo una pareja de asientos deportivos con un agarre lateral de excepción.

Llegaba el fin de la década de los 80 y Peugeot realizaba una tardía y rápida actualización al modelo, lo que traería notas negativas en lo que respecta al GTI. La normativa de emisiones obligaba a instalar un catalizador que, como ocurría en todos sus rivales, restaba potencia, dejando la marca en unos aceptables pero no notables 122 CV de potencia. Junto a él, un nuevo estilo que rejuvenecía una carrocería ya cansada, algo desgastada comparada con las nuevas líneas redondeadas que presentaba la competencia.

Y ocurrió lo mejorComparativa Peugeot 309 GTI vs. 308 GTI

El 309 GTI, aunque nadie lo pensaba, estaba más en forma que nunca. Poco más tarde de la actualización aparecía uno de los GTI más radicales del momento. Sí, es lo que estás pensando si has seguido la trayectoria de Peugeot y Citroën. La versión de culata multiválvulas del extendido 1,9 litros descansaba ahora bajo el 309, con el sobrenombre de “GTI 16V”. No tenía miedo a nada, y no se le puede culpar. Sus 160 CV lo catapultaron a la élite, pasando de largo al lado del Golf GTI o del Kadett GSI, sin apenas percatarse.

Precisamente el Kadett GSi y sus 150 CV eran su criptonita, una lucha encarnizada entre dos colosos de la que, a pesar de haber quedado la historia escrita de otra manera, salía victorioso el galo. Ahora su motor entregaba más altos, más potencia, más garra. Y como no podía ser de otra manera, sello ya en Peugeot, la mecánica iba a acompañada de mejoras en el chasis, como una nueva suspensión algo más firme y nuevas estabilizadoras. El pequeño y discreto 309 GTI 16V ya no merendaba tostadas, ahora merendaba Golf. Sus 7,8 segundos en el 0 a 100 km/h y 220 km/h de punta dan buena cuenta de ello.

La poca fortuna nos ha dejado, no en vano, con un borroso recuerdo. Y digo borroso porque apenas hay 309 GTI. No me refiero ya a los primeros, a los de 130 CV y posteriormente catalizados de 122 CV. Me refiero a los verdaderos pata negra, esos GTI 16V que pusieron en jaque al mismísimo 205 GTI que, por cierto, no recibiría esta nueva mecánica multiválvulas. De esta última versión se fabricaron muy pocas unidades, culpa de realizar su lanzamiento casi al final de su vida comercial, sustituido por un más moderno y tecnológico 306.

Tiempos de cambioComparativa Peugeot 309 GTI vs. 308 GTI

Peugeot, al igual que su hermana Citroën, no ha sabido sacar provecho de sus versiones deportivas. Sí, como comenzaba diciendo, la historia de la marca en competición y, en consecuencia, en coches deportivos para la calle, ha sido más que exitosa. No obstante, la sombra se cernía no mucho después de finalizar la producción del 205 GTI. Estamos de acuerdo en que el 206 GTI marcó también una época, considerado por muchos, entre los que me encuentro, como un verdadero coche escuela. El temblor llegaba desde el segmento superior, un 306 GTI que, más efectivo todavía, no conseguía hacer olvidar al 309. Y es que al 309 ya lo habían olvidado todos.

El 307 no tuvo versión deportiva. El 207 en sus versiones más potentes no enamoró a su propio público. El 308 de primera generación intentó sin éxito revivir las siglas deportivas. Y con esto han pasado unos 10 años de agonía. Una agonía que, como en ocasiones ocurre, ha servido para despertar toda la pasión que una vez Peugeot decidió guardar en un armario y tirar la llave. Actualmente la marca francesa tiene una de las gamas deportivas más interesantes del mercado.

Peugeot Sport puso tierra de por medio, y cogió primero un RCZ y lo convirtió en un coche de culto. Desconocido, pero francamente de culto. Luego revivió el espíritu del 205 GTI con un 208 GTi que culmina en la versión “by Peugeot Sport”. Y ahora ha llegado el tercero en discordia, el que está llamado a devolver el esplendor y la gloria al departamento deportivo de Peugeot, a la afición y a las calles. ¿Y sabes qué? No podía hacerlo en mejor momento.

Nuevos airesComparativa Peugeot 309 GTI vs. 308 GTI

El nuevo 308 es una revolución en sí mismo. Ha mejorado en todos y cada uno de los aspectos que lo definen, incluyendo su versión deportiva. Claro, que eso era fácil de mejorar. El problema es que si antes el 309 GTI se enfrentaba a unos tales Golf o Kadett, por citar un par de ejemplos, el nuevo 308 GTi tiene a su disposición una completa gama de ejemplares de alta alcurnia que no le van a poner las cosas fáciles. ¿Te suena aquello se SEAT León CUPRA? No, al 309 no. ¿Y eso de Renault Mégane RS? Para nada. Los tiempos han cambiado y llegan nuevos aires.

El 308 GTi acude ahora a una mecánica más pequeña que el 309, un motor 1.6 “THP” de cuatro cilindros. Y es más pequeña porque aplica la sobrealimentación para ofrecer hasta 270 CV de potencia, 110 más que su sucesor. Y lo de hasta es porque existe una variante “junior” con solo 250, aunque las diferencias van más allá de la potencia o prestaciones. Del mismo modo, la potencia llega a las ruedas delanteras y acude a una caja de cambios manual de 6 relaciones. ¿Algunos datos? 6 segundos en el 0 a 100 km/h y una punta de 250 km/h. Sí, definitivamente han cambiado los tiempos.

Duelo de alturaComparativa Peugeot 309 GTI vs. 308 GTI

Aunque te he contado una historia de lo mejor que Peugeot puede hacer cuando le llega la inspiración, tengo ahora el honor de tener en una mano las llaves del 309 GTI y en la otra las del 308 GTi. El abuelo es un GTI 8 válvulas, una versión más sencilla y menos exclusiva, aunque francamente envidiable por su perfecto estado de conservación. El más moderno no deja nada al azar y cumple con una versión de 270 CV, la más potente disponible.

Los primeros compases con el 309 me hacen recordar los motores de antaño, aquellos cuya potencia había que buscarla a base de caja de cambios, no de acelerador. Y es que a pesar de intuir un funcionamiento todo lo lineal que puede ser esta mecánica atmosférica, todavía no puedo quitarme la insultante entrega del 308. Un 1.6 turbo con 270 CV que empuja tanto en bajos como en altas. ¿Cómo es posible? Pues sí, Peugeot lo ha conseguido y es, en cierto modo, un arma de doble filo. Por un lado es elástico y manejable, pero por el otro nos exige olvidar la palanca del cambio. Siempre que “trituro” en curvas uno de estos motores me olvido que a la derecha hay una bonita empuñadura. Nada de esto ocurre en el 309, que obliga a ir atento al cambio si queremos la respuesta más inmediata.

Comparativa Peugeot 309 GTI vs. 308 GTI

Una de las cosas que más sorprende es que tienen un comportamiento parecido. Me explico. El abuelo es ligero por circunstancias evidentes: pequeño tamaño, escasez de equipamiento, escasez de elementos de seguridad… Pero es que el nieto es igualmente uno de los más ligeros de su clase. Así, la rapidez de movimientos es aplicable a ambos, empezando por una dirección muy directa y precisa en el 309, más cómoda y rematada con un volante de muy pequeño tamaño en el 308. Luego está la zaga, divertida en ambos. Otrora los Peugeot gozaban de un eje trasero muy “suelto”, que a base de transferencia de pesos podía descolocarse a capricho y redondear las curvas. Parece que la firma del león ha hecho los deberes y nos brinda en su nuevo modelo una sensación similar. Quiero decir, se puede descolocar la trasera, pero a base de volante y una pericia de nivel amateur acabamos con el coche en su perfecta trayectoria y una sonrisa en la cara.

Una horquilla muy cerrada, una marcha corta y el pedal del gas casi tocando la alfombrilla en el 309 me hacen recordar que estos modelos no necesitaban tanto un autoblocante. Al ofrecer la potencia en la parte media y alta, la pérdida de tracción es casi despreciable si dosificamos el gas. En su sucesor ocurre más o menos lo mismo, pero claro, es gracias a un autoblocante de tipo Torsen que no permite escarbar más de lo justo y necesario. Más o menos lo mismo ocurre con los frenos. Un elemento esencial en un coche deportivo, los cuatro frenos de disco en el 309 quedan desfasados frente a las paellas de 380 mm y pinzas de cuatro pistones del 308. Pero la sensación es similar, un tacto preciso, un buen poder de frenada y una resistencia al uso intenso más que probada. ¿Cómo dos coches separados por más de 20 años pueden regalar sensaciones tan similares?

No ha cambiado tantoComparativa Peugeot 309 GTI vs. 308 GTI

Comenzaba explicando que los tiempos habían cambiado, y ahora estoy mirando, todavía calientes, a mis dos contendientes. No estoy seguro ya de lo que pensaba, que no es otra cosa que la evolución en el automóvil ha matado ese “gusanillo” por conducir. No lo tengo tan claro porque mi sonrisa y mis ganas de ponerme otra vez al volante me impiden elegir uno u otro. Lo he pasado en grande con los dos, y el problema es que los dos me han excitado de la misma manera.

Las sensaciones en el 309 GTI están magnificadas, y es que la ausencia de electrónica, el bajo peso y el escaso aislamiento dirigen la mirada hacia tiempos pasados, en los que conducir significaba domar una máquina. El 308 GTI me ha dejado una sensación similar. Acostumbrado a manejar vehículos modernos, el último producto de Peugeot Sport agrada con un sabor añejo que nunca antes habíamos visto. No se trata de la potencia, pues no es uno de los más potentes, sino de las sensaciones. Y en ese caso Peugeot habría sabido enamorarme entonces con su 309 GTI tanto como lo ha hecho ahora con el 308.

Fotos JESÚS MARÍA IZQUIERDO

Ficha técnica Peugeot 308 GTi 270

Tipo de motor Gasolina, 4 cilindros en línea, turbo
Cilindrada 1.598 cm3
Potencia 270 CV a 6.000 rpm
Par máximo 330 Nm a 1.900 rpm
V. máxima 250 km/h
Aceleración 6 s (0 a 100 km/h)
Consumo 6 l/100 km (mixto)
Medidas 4.253 / 1.804 / 1.446 mm
Neumáticos 235/ 35 R 19
Peso en vacío 1.280 kg
Maletero 398 l
Precio base 32.500 €
Lanzamiento 2015

Ficha técnica Peugeot 309 GTI 8v

Tipo de motor Gasolina, 4 cilindros en línea, atmosférico
Cilindrada 1.905 cm3
Potencia 130 CV a 6.000 rpm
Par máximo 165 Nm a 4.750 rpm
V. máxima 206 km/h
Aceleración 8 s (0 a 100 km/h)
Consumo 7,8 l/100 km (mixto)
Medidas 4.050 / 1.628 / 1.387 mm
Neumáticos 185/ 55 R 15
Peso en vacío 930 kg
Maletero 397 l
Cotización 2.000 – 3.000 €
Lanzamiento 1986

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