¿Tu coche te espía? Tus datos personales podrían estar en malas manos

¿Tu coche te espía? Tus datos personales podrían estar en malas manos

 

La seguridad de los coches conectados se ha puesto en entredicho en numerosas ocasiones. ¿Te has planteado alguna vez si todos los datos que recoge tu vehículo se guardan y, si es así, quién se queda con ellos? Los trayectos realizados en los que te has guiado por el GPS, las cámaras integradas en el exterior del vehículo, las aplicaciones a las que te conectas… Todos estos datos son muy jugosos ya que revelan muchas cosas sobre tus hábitos al volante y tus intereses, por lo que hay numerosas empresas que desean poder acceder a ellos.

Desde los fabricantes de automóviles hasta las autoridades, pasando por las compañías aseguradoras y los concesionarios. Todos ellos quieren utilizar para su propio beneficio toda la información que almacena tu vehículo y la normativa actual, en España, no deja claro qué se puede hacer y qué no con esos datos.

Estados Unidos ha sido uno de los países pioneros en iniciar el debate sobre cuáles son los límites del alcance de esta información. Para ello, ya tienen leyes que regulan qué se puede hacer con parte de la información que registran los automóviles, como la velocidad o la posición del seguridad antes, durante y después de tener un accidente, por ejemplo. Pero el resto de datos recogidos están en territorio de nadie, ya que no existe una normativa específica para regularlo.

Datos muy sensibles

Con los avances tecnológicos, cada vez los dispositivos que integra el coche “controlan” más a los conductores. Algunos, incluso, llegan a registrar los movimientos de los ojos del conductor para avisarlo si se está quedando dormido. Es algo que no ocurre con los vehículos más antiguos y que, al comprarse un vehículo nuevo, muchas personas ni siquiera se dan cuenta del peligro que implica que una tercera persona pueda aprovecharse de esa información.

De hecho, una de las cláusulas frecuentes que incluyen los contratos de compra de un coche es la aceptación del rastreo y monitorización del vehículo por parte de los fabricantes. También se incluye esa casilla, generalmente, cuando instalas una aplicación de navegación. Las marcas pueden, de esta forma, saber cómo utilizan los vehículos sus clientes y crear productos específicos que se adapten a sus gustos de cara a los modelos que fabricarán en un futuro. También pueden incluir que esa información se puede compartir con otras compañías sin tu consentimiento explícito, así que es interesante que te leas todas las cláusulas antes de firmar.

¿Dónde está el límite?

En numerosas ocasiones, el hecho de que el fabricante pueda acceder a esta información favorece al cliente, ya que pueden avisarlos cuándo tienen que realizar una revisión o cambiar el aceite, entre otros, pero hay que tener en cuenta que esos datos pueden acabar en otras manos con peores intenciones. Esto lo convierte en una amenaza para la privacidad, ya que pueden determinar todos tus patrones al volante, incluso analizar cuáles son tu s trayectos más frecuentes y cuándo los realizas, incluso saber cuándo te encuentras fuera de tu casa.

En España no existe una normativa específica que regule qué se puede hacer y qué no con los datos. Aunque en julio se aprobó el Anteproyecto de la nueva Ley Orgánica de Protección de Datos, no se ha incluido ningún capítulo específico para el tema de los automóviles. Por tanto, y aunque no lo sepas, el coche podría estar actuando como un espía.

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