La bicicleta eléctrica, un transporte alternativo en auge en las ciudades

La bicicleta eléctrica, un transporte alternativo en auge en las ciudades

 

En plena Semana Europea de la Movilidad, que se celebra del 16 al 22 de septiembre, es importante recordar algunas de las formas alternativas a los coches para la movilidad urbana. Una gran aliada para dejar aparcado el coche es la bicicleta eléctrica. Solo en 2016, en España se vendieron 40.000 bicicletas eléctricas, un 64 % más que durante el año anterior. Actualmente suponen el 4 % del total, pero paso a paso le van ganando terreno a la bicicleta convencional. Norauto, la cadena de mantenimiento y equipamiento integral del automóvil, ha seleccionado los diez puntos más importantes para que conozcas en detalle qué son y cómo funcionan este tipo de bicicletas.

Fáciles, cómodas y te ayudan a cansarte menos

1. Si nunca has probado una, no te asustes, funcionan como una bicicleta normal con la salvedad de que llevan un motor eléctrico que te hace el pedaleo más fácil. El motor generalmente está en la rueda trasera, en la delantera o en el eje de pedalier.

2. Es ideal para ir y volver del trabajo y para moverte por ciudad, especialmente si hay pendientes, gracias a que ayuda en el pedaleo y, por ello, no requiere tanto esfuerzo físico.

3. Pesan más que una bicicleta convencional y el peso del motor, aunque no es muy elevado, podría llegar a desequilibrarte. También se tiende a pedalear más fuerte de lo necesario al inicio por la falta de costumbre de notar esa ayuda extra. Por eso se recomienda probarla previamente en un recinto cerrado y, aunque no sea obligatorio, utilizar siempre casco.

4. No funciona igual que una moto, por lo que, si dejas de pedalear, el motor deja de funcionar. Según la legislación vigente en España, el motor de las bicicletas eléctricas no puede sobrepasar los 25 km/h y su potencia debe ser inferior a 250 W. También es obligatorio que el motor se apague cuando llegue a la velocidad máxima permitida o cuando el ciclista deja de pedalear.

5. Su centro de gravedad es bastante bajo por lo que, una vez le coges el truco, es mucho más estable que una bicicleta convencional.

6. La mayoría llevan baterías de litio, cuyo ciclo de vida 2 veces superior a las de plomo. Además, son 3 veces más ligeras y se descargan 5 veces menos.

7. Se puede utilizar como una bicicleta corriente. Solo tienes que extraer la batería o desconectar el sistema eléctrico, una acción para la que normalmente solo tienes que pulsar un botón.

8. Antes de comprarte una, fíjate bien en que esté debidamente homologada y que cumpla con la Directiva Europea 2002/24/CE.

9. Aunque lleven motor, no necesitas ningún permiso especial para llevarlas. Pero, igual que se recomienda al llevar todo tipo de vehículos, es importante conocer las distintas normas de circulación, especialmente aquellas que van dirigidas a los ciclistas.

10. Las baterías pueden recargarse en cualquier enchufe de 220 V, es decir, los que tienes en casa, por lo que tampoco necesitas ninguna instalación extra.

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